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domingo, 6 de diciembre de 2015

¡Que vienen!¡Que vienen!¡Que ya están aquí!: De resfriados y gripe


Se acerca el invierno al hemisferio norte y con él, no puede ser de otra manera, vamos a empezar oír personas que se ven aquejadas de gripe. Como si de turrón se tratara parece  que vuelve a casa por "navidad" (si viviera en el hemisferio sur escribiría este post por el mes de abril). Claro está que lo que para muchas personas es la gripe incluyen procesos  más llevaderos como son los resfriados que aunque diferentes a menudo son confundidos.

¿Cómo diferenciar un resfriado de una gripe? 
El resfriado es una enfermedad leve provocada por virus, se pueden tener entre 2 y 5 resfriados por año. Causa estos síntomas: mocos, nariz tapada, dolor de garganta y de cabeza, tos, ojos llorosos. Suele empezar por la nariz y por la garganta, y después puede bajar a los bronquios. Al cabo de unos días se cura sin tratamiento (siempre he mantenido que "el resfriado dura una semana sin tratamiento y sólo siete días si uno se cuida")

La gripe también es una enfermedad causada por virus. Aparece como epidemia en invierno, coinci- diendo con los meses de frío. Empieza de golpe, con fiebre alta (39º - 40º C), dolores musculares, dolor de cabeza y de garganta, malestar general, nariz tapada y tos seca. Puede provocar diarreas, náuseas y vómitos (sobre todo en niños). La fiebre que provoca la gripe dura 4 o 5 días, y la tos y el cansancio pueden durar 3 semanas.


¿Y qué podemos hacer para prevenirlas?
  • Taparnos la boca y nariz al estornudar o toser 
  • Lavarnos las manos con frecuencia
  • Huye de los lugares cerrados y muy concurridos  (atención vamos directos a las cenas de trabajo y fiestas de despedida del año)
  • Desinfecta las superficies de contacto de uso común con otras personas: teléfonos, ordenadores, etc...
  • Y ¡como no! para la gripe ... la vacunación. Aquí (¿Quién debe vacunarse?) encontrarás una especificación de todos los grupos de personas para quienes se recomienda la vacunación. De forma abreviada son: las mujeres embarazadas en cualquier etapa del embarazo; los niños de 6 meses a 5 años; los ancianos (≥65 años); las personas con enfermedades crónicas; y los trabajadores de la salud. Recuerda que la administración para ellos es gratuita a través de los centros de salud.
Según experiencias pasadas (y las estimaciones que hacen los epidemiólogos) se espera el repunte habitual e importante de la gripe para el mes de enero, como se ve en el siguiente gráfico. Así que conociendo que la vacuna comienza a hacer efecto aproximadamente a las dos semanas de su aplicación, ahora estamos en un momento muy adecuado para no demorar mas la vacunación y poder iniciar el año (semana 1) correctamente inmunizados.
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http://www.sp.san.gva.es/DgspPortal/docs/semgripc.pdf 
¿Qué consejos podemos dar en caso de padecer gripe?
  • Descansar y ocuparse de su salud
  • Evitar contagiar a otras personas (lavarse las manos, toser en la flexura del codo, usar pañuelos desechables y mascarilla sanitaria). Ventilar la habitación y no compartir vasos, cubiertos ni toallas pueden ser también medidas sensatas.
  • Beber abundantes líquidos: agua, caldos, zumos o infusiones
  • Evitar el consumo de alcohol o tabaco
  • Tomar medicación que mejore los síntomas de la gripe (por ejemplo medicamentos para bajar la fiebre…) NO se debe DAR aspirina a niños ni adolescentes para evitar un síndrome que aunque raro puede ser grave, el Síndrome de Reye. Pero recuerda que la gripe está causada por un virus, así que los antibióticos no mejoran los síntomas ni aceleran su curación.
  • Consulta al médico de cabecera si no mejoras a partir del cuarto o quinto día, si sufres ahogo, si hablamos de una persona mayor o de una persona con alguna enfermedad crónica.
  • Por otra parte, la vitamina C acorta ligeramente la duración de los resfriados y parece aliviar en parte sus síntomas, tal como vimos en otra entrada de este blog ("De catarros, vitamina C y zumos naturales ¿Que hay de nuevo?")

sábado, 8 de marzo de 2014

¿Qué género de salud es una salud sin género?



Salud y género no es ni de lejos lo mismo que salud y sexo. Si me apuráis i consciente de que traiciono la semántica, tampoco salud "general" tiene nada que ver con salud "sexual". Y es que tras este caprichoso juego de palabras se esconde un tema al que es necesario dedicarle unas reflexiones y hoy entorno al día de la mujer es un buen momento para ello.

El sexo se refiere a las diferencias biológicas, anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres por lo que es fácil de visualizar tanto a nivel genético, celular como de los órganos. Pero género es un concepto más complejo de definir. El género se fundamenta en convencionalismos culturales, en actitudes, en valores y, por su puesto, en la influencia y el poder relativo que la sociedad le atribuye a cada sexo en función de sus diferencias. Entendido así es un concepto dinámico que puede ser re-interpretado según la geografía, el momento histórico, o incluso la clase social dónde se estudie. Las personas vivimos como si fuéramos un combinado de estos dos términos. Ni somos ginebra o tónica, ni sexo o género puro sino la fusión (y porqué no, confusión) de ambos, un verdadero gin-tonic. Como suponéis existen tantas combinaciones de gin-tonic perfectas como culturas, latitudes o barmans (1:1; 1:2; 1:3; 2:3...).

Os enlazo dos animaciones (una por cada sexo) muy pedagógicas para explicar como condicionamos y conformamos la identidad de género. Recomendables y muy aprovechables y con la ventaja de que no han requerido mediar palabra alguna.

Erase una vez otra María



La vida de Joan


Si mezclamos el concepto salud con el de género podemos hacer muchas lecturas.Por ejemplo con la interpretación lineal de sexo se concretan las enfermedades genéticas ligadas directamente al cromosoma X como la hemofilia. También podemos hablar de infecciones de transmisión sexual, que no de enfermedades sexuales ni sexuadas. Pero quizás sea importante recordar que podemos hablar de enfermedades consustanciales con el sexo de cada cual, así estaremos hablando obviamente de que los hombres padecen de próstata y las mujeres de miomas uterinos, además de los riesgos diferenciados entre mujeres y hombres debidos a la fisiología reproductiva. Sin olvidar que por razones de sexo hay procesos que se distribuyen con diferente magnitud sin ser privativos de ninguno de ellos, como es el caso de la osteoporosis.

Pero lo más preocupante es cuando observamos la influencia de género en la salud o en la enfermedad, no porque hombres y mujeres seamos diferentes sino porque existen desigualdades. Las diferencias son objetivas, consustanciales, interesantes y enriquecedoras. Lamentablemente las desigualdades por injustas, innecesarias y evitables, son tan absurdas como reales.

Conocemos que los hombres padecen en mayor poporción enfermedades con mayor letalidad y que las mujeres padecen más enfermedades crónicas y que producen discapacidad. Seguramente esa mayor mortalidad en hombres se puede explicar por las diferencias, según el género, en los comportamientos (estilos de vida, comportamientos de riesgo en accidentes, menor receptividad de los mensajes de salud...), también por factores sociales y las obvias diferencias ligadas al sexo. Así el consumo de tabaco, estilo adoptado de diferente manera según género, ha determinado diferente mortalidad por sexo por el cáncer de pulmón o bien, el patrón alimentario de consumo de grasas puede estar influenciando la diferente incidencia de cardiopatía isquémica. Aunque también sabemos que el proceso clinico para el diagnóstico y/o el tratamiento de ciertas enfermedades (infarto agudo de miocardio por ejemplo) puede ser significativamente diferente dependiendo de si quien lo padece es hombre o mujer.

Podemos nombrar además otras desigualdades entre mujeres y hombres en salud (de género) como las producidas por diferencias en la formación, conocimientos y oportunidades; la diferencia de acceso a los recursos sanitarios o atención; y las diferencias en cuanto a su protagonismo en la toma de decisiones referidas a su papel laboral. En cualquiera de los casos  situaciones muy lamentables que requieren de una apuesta real por la incorporación de la perspectiva de género en las políticas de salud (y también las demás) y por supuesto aumentar el justo protagonismo de las mujeres en todos los aspectos relacionados.