La muerte es inoxerable pero yo siempre me he propuesto burlar su llegada. Que paradoja ¡Con lo que me gusta la puntualidad, ahora pregono llegar tarde a mi propio funeral! Me consuela que después de Japón, somos el país más longevo del mundo. La esperanza de vida en España en 2010 al nacer se situó en los 79 años para los hombres y en los 84 para las mujeres, un gran registro si recordamos que poco más de 100 años (1901) tan solo estaba en 35 años.
Pero si mi propósito es vivir hasta una edad muy avanzada, tendré que pensar en ir superando muchos y diferentes obstáculos. Un primer paso a dar será evitar las principales causas de muerte, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) fueron para el 2010 las siguientes:
- Enfermedades isquémicas del corazón
- Enfermedades cerebrovasculares
- Cáncer de bronquios y pulmón
- Insuficiencia cardiaca
- Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores
- Demencia
- Enfermedad de Alzheimer
- Cáncer de colon
- Diabetes mellitus
- Enfermedad hipertensiva
(En las mujeres se debe tener en cuenta que este ranking incluiría también el cáncer de mama)
Apunto algunas ideas para disminuir el riesgo de las cardiovasculares, de algunos tipos de tumores y de la diabetes. Deberé realizar una alimentación saludable, mantener un peso adecuado, practicar actividad física y evitar fumar. También podré esquivar otros riesgos si evito las drogas, el abuso del alcohol, las prácticas peligrosas de conducción, ambientes contaminados y la violencia (incluidos los conflictos bélicos).
También deberé cuidar otras circunstancias: contar con una adecuada higiene, la vacunación contra ciertas enfermedades, practicar sexo de forma segura y consultar a profesionales sanitarios competentes.
Pero una vez llegado a este punto la pregunta que me planteo es ¿podría conseguir una longevidad aún mayor?¿Evitar el envejecimiento? Por supuesto que no hablo de una cuestión cosmética, "de chapa, pintura y tuneo" sino de la posibilidad de contrarrestar los procesos bioquímicos degenerativos. Y aunque la búsqueda de un arma mágica, el "elixir", contra el envejecimiento ha sido aspiración de todas las culturas, creo que en la actualidad no existe, con rigor científico, ningún tratamiento verdaderamente eficaz. Buceando en esta cuestión he tropezado con estas estimulantes experiencias.
En 1935, un experimento demostró que una dieta baja en energía era capaz de prolongar la vida media de las ratas intervenidas en comparación a aquellas que se alimentaban libremente [JMcCay CM, Crowell MF, Maynard LA. The effect of retarded growth upon the length of life span and upon the ultimate body size. Journal of Nutrition 1935, 10: 63-79].
Posteriormente se ha reproducido este experimento con levaduras, gusanos, hámsters, perros, monos, etc. Todavía no hay suficientes investigaciones para determinar si los seres humanos con dietas de restricción calórica vivirán más tiempo, pero las observaciones de los cambios fisiológicos causados por ella indican que los efectos de longevidad pueden esperarse en humanos.
Parece ser que esta restricción a nivel molecular influye en varios genes denominados sirtuin, (SIRT1, SIRT3 y SIRT4) cuya activación produce enzimas que aumentan la actividad de las mitocondrias y retardan el proceso de envejecimiento de las células.
No estamos ante un único efecto de disminuir la alimentación excesiva para evitar sus problemas por exceso, sino por una actuación que produce además efectos objetivables. La adaptación se producirá poco a poco y hemos de recordar que nuestro organismo está mejor adaptado para pasar hambre que para la abundancia alimentaria. Algunos efectos esperados de la restricción calórica podrían ser:
Pero también se han observado efectos colaterales importantes en estas experiencias como por ejemplo la detención del crecimiento. En un estudio se demostró como los ratones con restricción calórica del 40% solamente crecieron el 51% del tamaño de los ratones alimentados sin restricción alguna. En una interpretación lineal, poco metodológica pero didáctica, es como si un adulto humano alimentado en estas condiciones pesara 35 kg en vez den su peso normal de 68 kg. En teoría estos seres humanos podrían vivir hasta una edad de 120 años (en condiciones ideales), pero su pequeño tamaño, equivalente al de un niño de 10 años de edad, sería en cualquier caso una desventaja social.
También deberé cuidar otras circunstancias: contar con una adecuada higiene, la vacunación contra ciertas enfermedades, practicar sexo de forma segura y consultar a profesionales sanitarios competentes.
Pero una vez llegado a este punto la pregunta que me planteo es ¿podría conseguir una longevidad aún mayor?¿Evitar el envejecimiento? Por supuesto que no hablo de una cuestión cosmética, "de chapa, pintura y tuneo" sino de la posibilidad de contrarrestar los procesos bioquímicos degenerativos. Y aunque la búsqueda de un arma mágica, el "elixir", contra el envejecimiento ha sido aspiración de todas las culturas, creo que en la actualidad no existe, con rigor científico, ningún tratamiento verdaderamente eficaz. Buceando en esta cuestión he tropezado con estas estimulantes experiencias.
J. Sabina: "Si lo que quieres es vivir 100 años..."
En 1935, un experimento demostró que una dieta baja en energía era capaz de prolongar la vida media de las ratas intervenidas en comparación a aquellas que se alimentaban libremente [JMcCay CM, Crowell MF, Maynard LA. The effect of retarded growth upon the length of life span and upon the ultimate body size. Journal of Nutrition 1935, 10: 63-79].
Posteriormente se ha reproducido este experimento con levaduras, gusanos, hámsters, perros, monos, etc. Todavía no hay suficientes investigaciones para determinar si los seres humanos con dietas de restricción calórica vivirán más tiempo, pero las observaciones de los cambios fisiológicos causados por ella indican que los efectos de longevidad pueden esperarse en humanos.
Parece ser que esta restricción a nivel molecular influye en varios genes denominados sirtuin, (SIRT1, SIRT3 y SIRT4) cuya activación produce enzimas que aumentan la actividad de las mitocondrias y retardan el proceso de envejecimiento de las células.
No estamos ante un único efecto de disminuir la alimentación excesiva para evitar sus problemas por exceso, sino por una actuación que produce además efectos objetivables. La adaptación se producirá poco a poco y hemos de recordar que nuestro organismo está mejor adaptado para pasar hambre que para la abundancia alimentaria. Algunos efectos esperados de la restricción calórica podrían ser:
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| Tomado de Am J Clin Nut 2003 Sep;78(3):361-9 |
Para obtener el máximo beneficio, las personas habrían de recortar su ingesta calórica un 30%, esto es para una ingesta de 2500 calorías debería quedar una dieta de 1750 calorías /día pero conservando las ingestas recomendadas de los nutrientes. Realmente este ajuste tan exigente sería soportado por pocas personas cuando su duración fuera prolongada y debe ser distinguido de circunstancias como la restricción obligada en épocas de hambruna o de la anorexia donde la restricción voluntaria es indiscriminada y no están presentes todos los nutrientes. Los estudios actuales lo que pretenden es buscar alguna forma de remedar la restricción calórica, esto se conoce como la mímesis de restricción calórica, utilizando sustancias activas que piedad reproducir sus acciones (el reverastrol y la rapamicina son candidatos a ser estudiados en profundidad). Una reciente revisión sobre el tema intenta ordenar todos estos conceptos.
¿Será este el secreto de los monjes cartujos que hacen alarde de su longevidad?
¿Será este el secreto de los monjes cartujos que hacen alarde de su longevidad?


