sábado, 29 de agosto de 2015

Todo lo que pica cura


Esta temible frase me trae recuerdos de la infancia. No había herida o raspadura que cualquiera no curase, con mejor voluntad que conocimiento, echando un generoso chorrito de alcohol o de agua oxigenada. Entre sollozos, quejas y guiñotes, oía como un adulto (cuando no un repelente amigo) repetía el consabido mantra: ¡No te quejes que todo lo que pica, cura! ... Diferente era el caso de un golpe que tras un "sana sana colita de rana" te daban la esperanza de solución en un par de dias ("si no cura hoy curará mañana"). Lo tenía olvidado puesto que la entrada en escena de las coloristas "tiritas a color" parece que han heredado propiedades curativas acordes a los nuevos tiempos.
Realmente esta frase ("todo lo que pica cura") se ha adueñado de mi cabeza al leer un artículo publicado en julio en el British Medical Journal que observa una curiosa relación entre el consumo de alimentos picantes y una menor mortalidad por todas las causas. El estudio, con casi medio millón de chinos, observó que los que tomaban más frecuentemente comida picante (guindillas -chiles- 1 o 2 veces por semana) presentaron un 10% menos de riesgo global de muerte en siete años que quienes no lo tomaban con asiduidad. Aunque la relación causa-efecto no puede ser establecida a través de un estudio como este y no es concluyente ciertas observaciones llaman la atención:  
  • el consumo de alimentos picantes se encontró asociado con un menor riesgo de morir por cáncer, cardiopatía isquémica y enfermedades del sistema respiratorio.
  • los beneficios observados fueron ligeramente mayores en las mujeres que entre los hombres.
  • que el consumo de estos "picantes (chiles)" frescos presentaban un menor riesgo de muerte por cáncer, enfermedad isquémica cardíaca y diabetes.

Hay que precisar que en España se denomina pimiento a los chiles de las variedades que solo condimentan y no producen ardor, y se reserva el témino guindilla a las variedades picantes. En definitiva esta cualidad depende de la ausencia o presencia de sustancias capsaicinoides. Por cierto, el "sabor" picante no existe, no se percibe en las papilas gustativas. Los alimentos picantes pueden tener sabor (dulce, salado, amargo, ácido o el menos conocido umami) aunque su característica más sobresaliente sea el picor o mejor dicho el dolor que provocan. Porque en realidad la comezón se trata de dolor producido por las sustancias capsaicinoides que contienen y que activan los nociceptores o terminaciones del dolor cuya función no es otra que avisar de que algo va mal o se está produciendo daño o irritación a algún tejido.
Investigaciones previas ya nos alertaban de las pícaras bondades de los pimientos y su biactivo componente la capsaicina relacionándolo con efectos anti-inflamatorio, anti-oxidante y sus propiedades anticancerígenas, además de otras controvertidas observaciones (¿efecto sobre la obesidad?). Al menos su uso tópico a altas concentraciones para el dolor crónico neuropático en adultos esta documentado. Así que no debemos perder de vista las posibilidades de este alimento que tiene tantos amantes como detractores.
Ya sea como chile habanero (el más picante de ellos), cayena, tabasco, jalapeño o la incertidumble aplicada al pimiento de Padrón del que se sabe que "unos pican y otros no" todos comparten esta sustancia que quién sabe si futuros estudios harán bueno el dicho de que "lo que pica cura" o al menos nos previene de una muerte prematura. Aún así y sabiéndome incapaz de atreverme con el chile habanero basta decir que aún existen algunas sustancias picantes que superan con creces su picor como las tóxicas: tiniatoxina, presente en la Euphorbia poissonii, una planta de Nigeria, y la resiniferatoxina, procedente de un cactus de Marruecos llamado Euphorbia resinifera y que ostenta el rabioso honor de ser clasificado como el picante más picante de los conocidos. El método Scoville se ha utilizado para ordenar las sustancias picantes aunque su criterio pueda resultar impreciso. 


Y si en alguna ocasión os veis sobrepasados por el picante dolor de los chiles, ajís o guindillas podéis intentar contrarestarlo con pan mojado en aceite de oliva, bien tomando yogurt o bien realizando un enjuague con leche.





viernes, 10 de julio de 2015

Lavar la imagen con un pie de texto



Si analizamos el significado de postre y, nos acogemos a su sentido literal, claramente queda definido como "lo servido en el último lugar". A mi sinceramente, me gustaría más que conceptualmente se redujera a sinónimo de fruta. En nuestro entorno, la construcción cultural del menú ha sido muy benévola con nuestra salud al reservar este privilegiado lugar, el postrero, para el consumo de fruta. La única objeción que pongo es  no haber incluido el desayuno como comida para que así fuera obvio para todos acabarlo también con una fruta. Hubiéramos sido sin lugar a duda el paradigma de las bondades en cuanto a patrón alimentario. Aún con esta salvedad tenemos aseguradas, de esta forma, dos raciones de fruta al día por lo que se nos antoja fácil superar los 400 g de vegetales recomendados por OMS/FAO. En otra entrada de este blog ya comentamos que la presencia de las frutas no sólo nos alegra la vista y paladar sino que además nos provee de optimismo, así una buena propuesta es la ecuación de 5 al día.

Escribiendo este post veo que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente lanza una nueva edición de la campaña institucional de promoción ‘FRUTA Y VERDURA de aquí y de ahora’, cuyo objetivo es fomentar el consumo de frutas y hortalizas entre la población y colaborar con el sector ayudando en la comercialización de estos productos.A parte del anuncio, un par de materiales han llamado mi atención por su posible utilidad: el Libro sabio de las frutas y verduras y el Póster calendario de frutas y verduras de temporada. 


Lástima que la sinergia entre Sanidad, Agricultura y Educación no esté del todo bien trenzada para coordinar esfuerzos y hacer que las campañas sean más duraderas en el tiempo, variadas y eficientes.




Zapeando por la televisión me ha llamado la atención un anuncio que hacía apología del producto anunciado, unas galletas de barquillo con crema sabor a nata en su interior y que reclamaba para si el título de "la galleta para el postre". Hasta aquí todo normal puesto que la industria alimentaria no es, necesariamente, el paladín de las bondades de una adecuada nutrición sino un negocio (su objetivo es tener beneficios económicos) en continua interacción con las necesidades, los gustos, la tradición, la economía, la comodidad y las expectativas del consumidor. Dicho de otra forma si los consumidores asocian el color amarillo al plátano, la industria no dudaran en ofrecerles un yogur de color amarillo mediante la adición del colorante que requiera para aumentar su consumo o si el valor reinante es la práctica de ejercicio seguro que cualquier bebida será exponente de la hidratación del deportista (hasta la cerveza) y es que en el negocio de la industria alimentaria la complacencia se sirve en la mesa. Pero lo que más me ha sorprendido de este spot es esa banda negra que contiene una leyenda llamando al consumo de frutas y verduras. ¿Es una provocación? ¿una contradicción? o ¿un reclamo? Comunicativamente a mi me produce una gran disonancia el mensaje de esa banda negra y el anuncio en si, una supongo medida estrategia de rehabilitación de la marca que, creo, buscan los publicistas del mismo. A mi esta incongruencia me parece muy forzada y como diría el saber popular "una imagen vale mas que mil palabras" así que el mensaje se pierde en esa oscura banda. Opina por ti mismo/a:



Pero ¿qué es esa llamada? Ya hace tiempo (un par de años) que vemos este tipo de reclamos. Obedecen a la Campaña de Hábitos de Vida Saludables (HAVISA), una estrategia promovida por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Fundación Alimentum, una campaña de comunicación en medio televisivo para "dar a conocer y sensibilizar a la población española sobre la necesidad de una alimentación equilibrada, variada y moderada y la necesidad de complementarla con la práctica regular de actividad física". Cada mes difunden una serie de mensajes pautados:



Una veintena de las principales compañías están inmersas en esta iniciativa a través de la citada Fundación, a saber: Bimbo, Calvo, Campofrío, Coca-Cola, Corporación Alimentaria Peñasanta, Danone, Deoleo, El Pozo Alimentación, Ferrero, Gallina Blanca, Grefusa, Grupo Lactalis, Grupo Leche Pascual, Hero, Kellogg's, Mondelèz, Nestle, Nutrexpa, Orangina Schweppes, Panrico, Pepsico, Pescanova, Unilever, Wrigley y Bolton Cile España, es decir los grandes. Quizás ellos lo consideran una actividad para cumplir con aquello de la responsabilidad social de las empresas. Dadas algunas contradicciones diría yo que es una manera de  lavar su conciencia, que a veces como en este caso obligará pienso a hacer piruetas de marketing a los creativos implicados. 

Me resulta curioso que sean estas galletas las que reclaman su lugar en el postre robándoselo a sus legítimas propietarias en nuestra cultura las frutas. Basta ver su composición nutricional para ver que en mi concepto "postre=fruta" son muy diferentes:



En fin creo que cabe seguir proclamando las frutas como las reinas del postre, aunque puedan ser consumidas en cualquier otro momento alimentario u orden. Nuestra cultura la ha consagrado al menos este uso y no debemos permitir interferencias de ningún otro alimento, salvo para contadas excepciones. Que ficticia contradicción la de las frutas ser las primeras candidatas del último plato.