jueves, 7 de noviembre de 2013

Paso, pasarela y peso

Quedo impresionado tras leer las declaraciones del diseñador alemán Karl Lagerfeld en las que afirma "Nadie quiere ver gordas en las pasarelas". Menuda la ha montado. No es la primera vez que el modisto de Chanel y H&M, entre otros, destapa la caja de los truenos: “Los estampados florales son para mujeres gordas de mediana edad”;  “El cuerpo debe ser algo impecable; si no lo es, come menos y cómprate ropa de tallas menores”; “Hay gente que me dice que estoy demasiado delgado, pero esto siempre me lo dice alguien a quien no le sentaría mal perder unos kilos”.  

Quizás una persona así no merezca siquiera que empleemos tiempo en él. Sin embargo me indigna que se frivolice tanto sobre un tema tan complejo como es la obesidad y si además, sirve para aumentar la presión sobre las mujeres con tan superfluos argumentos aún me parece más deleznable. Según él: "La moda es la motivación más saludable para bajar de peso". Yo no diría saludable pero si una motivación que a veces puede jugar una mala pasada a muchas y algunos. Y es que cuando hablamos de moda es inevitable hablar de tallas imposibles. El conoce por experiencia propia este tema. Su deseo de vestir diferente según los diseños de Hedi Slimane le llevó a hacer un cambio ponderal importante que el lo reflejaba así: "Ponerme esta ropa, lucida por chicos muy, muy flacos -y no por hombres de mi edad- requirió que perdiese por lo menos 36 kilos. Me costó exactamente trece meses".

Ya en 2008, el Instituto Nacional de Consumo realizó un estudio antropométrico para establecer la realidad de las mediciones de la población femenina en España, magistralmente resumido en esta infografía-gráfica de Gracia Pablos. Sin embargo 4 años después los patrones textiles no se han adaptado a los hallazgos encontrados. Si la Asociación de Creadores de Moda de España, la Federación Española de Empresas de la Confección, El Corte Inglés o Inditex se comprometieron a desterrar de sus escaparates los maniquíes de la talla 38 y a que la 46 no se considerase una "talla especial", en 2012 seguían encontrándose estos "modelos" como expositores.


http://www.elmundo.es/elmundosalud/documentos/2008/04/tallas.html
Me he tomado unos minutos en revisar los índices de masa corporal de algunas famosas y descubro que algunas de ellas estarían bajo las sospechas de padecer delgadez: 19,38; 17,28; 16,30 ó 16,10 Kg/m2. Tras estas cifras se descubren mujeres como Angelina Jolie, Gisele Bundchen, Victoria Beckhan o Alessandra Ambrosio. ¿Son ellas las únicas que pueden ser "modelos" de pasarela y referentes para nuestras jóvenes? ¿Todas debemos ser semejantes a los estereotipos? Sinceramente, estas modelos que pongo a continuación son mucho más reales.


Uniformamos la alimentación, las ropas, la estética, las caras, el tamaño de los senos... Es más se nos oculta que cumplir años significa tener cambios y que, evidentemente no podemos a los 50 ser exactamente como a los 20, pero es que ¡no hay nada malo en ello! Las mujeres pueden presentar cambios en su peso (que no tiene por qué ser exagerado) con ciertos hitos de su cronobiología: la menarquia, embarazos o la menopausia. Pero todo ello puede desenvolverse en límites compatibles con la salud.

Un reciente estudio publicado en Journal of Women & Aging establece que sólo un 12% de las mujeres mayores de 50 años están satisfechas con su peso ¿Qué tenían en común este grupo de mujeres?: la normalidad de su peso (su media de IMC fue de 21,4 Kg/m2); la práctica de una media de 5 horas (300 minutos) semanales de ejercicio físico y el hecho de ser conscientes de su peso (lo hacían un par de veces por semana). Así visto era todo un esfuerzo y proceso proactivo y consciente de propósito. Pero además había algunas cosas por las que las mujeres satisfechas, en general, no se preocupaban. Solo un 10 por ciento de ellas declararon que habían seguido una dieta con frecuencia en los últimos 5 años. Por el contrario entre las mujeres insatisfechas este porcentaje subió al 39%. Sus autores apuestan por variar los modelos o patrones para aceptar la biodiversidad de los cuerpos y para ello, basadas en su experiencia con grupos de mujeres proponen: centrarse más en la salud que en el peso; comer de forma variada; utilizar ropa adecuada a su talla; ver películas de países distintos y evitar revistas de moda. Pueden resultar curiosas pero son de gran sentido común.


domingo, 27 de octubre de 2013

Violenta pandemia


Todos los años mueren en España más de 60 mujeres bajo lo que se clasifica como violencia de género. Cómo el típico símil de la punta del iceberg, esto es sólo una muestra del grado extremo de violencia. Según un reciente informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, la violencia física o sexual es un problema de salud pública que afecta a más de un tercio de todas las mujeres a nivel mundial. 
Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos  en la salud de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal.
¡Habéis leído bien! Con datos de 141 estudios de 81 países, este estudio, el primero sobre datos mundiales sobre la prevalencia de la violencia contra las mujeres, establece que un 35% de las mujeres mayores de 15 años experimentarán agresiones físicas o sexuales, ya sea en la pareja o fuera de ella, en algún momento de sus vidas. Los datos son impactantes: una de cada tres mujeres reportó violencia por parte de su pareja y una de cada ocho, violencia sexual. Si se estima que hay 2630 millones de mujeres mayores de 15 años en el planeta estaríamos hablando de alrededor 920 millones de mujeres afectadas.

El informe detalla el impacto de estas agresiones sobre la salud física, mental y social de mujeres y niñas. Las principales conclusiones en cuanto a impacto en la salud debida la violencia ejercida por la pareja hacen referencia a: 
  • Muerte y lesiones: A nivel mundial, el 38% de todas las mujeres asesinadas lo fueron por sus parejas y el 42% de las mujeres que han experimentado violencia física o sexual a manos de su pareja resultaron lesionadas.
  • Depresión: Las mujeres que han sufrido violencia de pareja tienen casi el doble de probabilidades de sufrir depresión que aquellas que no padecieron ningún tipo de violencia.
  • Problemas con el alcohol: Las mujeres que sufren violencia de pareja son casi dos veces más propensas a tener problemas con el consumo de alcohol.
  • Infecciones de transmisión sexual: Las mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer sífilis, clamidia o gonorrea y en algunas regiones (incluida el África subsahariana) tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.
  • Embarazo no deseado y aborto: La violencia de género y la violencia sexual de personas que no son pareja se asocian con embarazo no deseado. Las mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen el doble de probabilidades de tener un aborto que las mujeres que no sufren este tipo de violencia.
  • Bebés con bajo peso al nacer: Las mujeres que sufren violencia de pareja tienen un 16% más de probabilidades de tener un bebé de bajo peso al nacer.

Ante esta cifras he tenido la tentación de pensar en el sesgo que podría significar la realización de un informe de estas características de forma global, donde podrían pesar mucho, por poner un ejemplo, los datos de África. Sin embargo, la sorpresa inicial ha sido grande cuando he constatado que en Europa esta cifra sobrepasaba la frecuencia de una cada cuatro mujeres (27%).



Pero mayor ha sido el impacto cuando veo que, entre los países que aportan los datos para  Europa no esta España, sino que quedamos reflejados en el apartado de países con altos ingresos, y que en este caso estamos en prevalencias del 33%. ¡Una de cada tres mujeres! Ninguna violencia es justificable, pero la violencia contra la mujer ni es aceptable, ni perdonable, ni tolerable.
Cabe recordar que ante un problema tan complejo y con tanta estigmatización como este debemos ser capaces de poner las cartas sobre la mesa y actuar. Desde la escuela con una verdadera política educativa coeducadora, sin roles ni prejuicios y dando activos suficientes  para saber manejarse ante estas situaciones, siendo eficiente en la protección de la mujer ante las medidas que conlleva una denuncia y actuando de forma implacable con los sujetos que la ejercen. 

Os facilito tres recursos sobre el tema: 

1. Un enlace sobre recursos educativos para la igualdad y la prevención de la violencia de género: "Educar en Igualdad" de Mujeres Proyecto.

2.Un enlace sobre las estadísticas de la violencia en España del Instituto de la Mujer.

3. Una canción que puede dar mucho juego como actividad: Caperucita de Ismael Serrano.