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martes, 29 de agosto de 2017

Estrategias para mantener el peso en el Japón ¿son exportables?


Las estadísticas nos recuerdan que Japón es el país que presenta la mayor esperanza de vida (83,7 años para 2015 según OMS). Sinceramente, en cuanto a longevidad no estamos tan mal, apenas nos saca un año de ventaja (82,8 años). Pero encontramos diferencias cuando analizamos aspectos como algunos determinantes o la continuidad en la asistencia sanitaria que pueden explicarlo. Esta comparación de la OCDE (Health at Glance, 2015) es muy gráfica para sostener ese comentario. Fijaros que cuanto mas cerca esté el punto del "centro" de la diana mejor describe el desempeño del factor considerado y como se observa existen puntos más centrados en la correspondiente al Japón que en la de España. 
Japon, OCDE-2015

España, OCDE-2015
Desde este punto de vista, nos queda margen de mejora en la continuidad de la asistencia sanitaria ofrecida a personas con una o más enfermedades crónicas, evitando innecesarias admisiones hospitalarias para el asma o la insuficiencia cardiaca congestiva; se podría mejorar la atención de los servicios de emergencia a personas con infarto agudo de miocardio o ictus, incrementando así la supervivencia y, sobre todo un mayor progreso podría lograrse disminuyendo el consumo de tabaco y alcohol, así como la obesidad.

Y llegados aquí es interesante reseñar que entre las diferencias que me llaman la atención está la presencia de la obesidad. Aproximadamente 13 puntos porcentuales nos llevan de ventaja en el porcentaje de la presencia de obesos. Claro que si lo comparamos con las escandalosas cifras (por encima del 30%) de Hungría, Nueva Zelanda, Méjico o Estados Unidos no es para tanto, pero los datos dejan muy clara esta desventaja para nuestro entorno (16,7% en España y 3,7% en el país nipón).

Obesity. Up Date, 2017, OCDE
Ambos países disfrutamos patrones alimentarios ventajosos para la salud. Si bien nosotros presumimos de las bondades de la Dieta Mediterránea, los japoneses pueden hacerlo también de su tradicional modelo alimentario: el Washoku. Una alimentación que reune un variado conjunto de técnicas, conocimientos y tradiciones relacionadas con la preparación y el consumo, basada en el “respeto por la naturaleza” y el uso de ingredientes frescos, de temporada y bajos en grasas, y que suponen, en conjunto, una dieta equilibrada. Dos modelos diferentes pero igualmente reconocidos, que culturalmente fueron declarados a finales de 2013, Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO. Y es que sólo existe una adecuada forma de nutrirse pero muchas de alimentarse bien.

Así el whashoku:
Guías alimentarias japonesas
  • aprovecha el sabor de gran variedad de ingredientes. En una isla los sabores de mar y montaña están muy unidos
  • la presencia de la naturaleza en los platos es fundamental. Para cada estación se elige la combinación idónea de comida y platos.
  • la cocina japonesa consiste básicamente en "ichijyu sansai": una sopa y tres platos que son  combinaciones sanas y equilibradas.
  • (declarado por la UNESCO) se centra en la cultura vinculada a la comida y a los eventos, es decir, el patrimonio es la costumbre, como comer osechi en el año nuevo, (o-)sekihan (arroz cocido con judías rojas) en las celebraciones, u ofrecer  hospitalidad a los invitados con el llamado (o)-motenashi.
Pero desde luego hay actuaciones y políticas que deben conocerse para emular, en el caso que se demostrara que son prácticas eficientes en la prevención de sobrepeso. Nosotros tenemos una medida como la Estrategia NAOS ¿y los nipones? 


Lo enmarcan todo en una campaña nacional para la promoción de la salud llamada "Salud Japón 21" y que, en el tema que nos ocupa, propició en 2005 la Ley Shokuiku (What's Shokuiku (food education)?). En japonés, "shoku" significa dieta e "iku" significa crecimiento y educación. Shokuiku se define como "Adquisición de conocimientos sobre alimentos y nutrición y capacidad de tomar las decisiones apropiadas sobre los alimentos a través de diversas experiencias relacionadas con los alimentos, con el fin de desarrollar personas con la habilidad de practicar una dieta saludable". El objetivo de esta ley es aumentar la información de todos los alumnos sobre la cadena alimentaria, así como la procedencia y producción de alimentos, desde preescolar a secundaria. 

Esta ley muestra siete lineas fundamentales: 
1) promoción de Shokuiku en casa; 
2) la promoción de Shokuiku en las escuelas o guarderías; 
3) promoción de enfoques para mejorar los hábitos alimenticios en las comunidades; 
4) la expansión de las actividades de promoción de Shokuiku; 
5) promoción de la interacción entre productores agrícolas y consumidores; 
6) ayudas para la herencia de cultivos alimentarios; 
y 7) estudio e información sobre seguridad alimentaria, nutrición y otros hábitos alimenticios, y promoción del intercambio internacional.

En la escuela promueve medidas tales como: la instauración de menús saludables en colegios e institutos; la contratación de nutricionistas profesionales, que cuentan con formación y habilitación como docentes para dar clases específicas sobre alimentación; y, la promoción de una cultura social alrededor de la comida. Desde pequeños, los japoneses ayudan a preparar y servir la comida en los colegios, manteniendo la idea de que comer es un acto social. 


Por otra parte, desde abril del 2008 la Ley Metabo incorpora la medición anual del contorno de la cintura (entre los 40 y 75 años) en las revisiones anuales de las empresas con el objetivo de reducir el talle de la población en 4 años (hasta 2013) en un 10% y, en los siguientes 7 años, hasta un 25%.



En aquellos casos que la la cintura abdominal supere valores de 85 centímetros en los varones o 89,9 en las mujeres, padezcan un problema de salud relacionado con el aumento del índice de masa corporal o no hayan bajado de peso a lo largo de tres meses, se les recomendará una dieta y cumplir unos consejos de salud. Pero si las empresas no "meten en cintura" a sus trabajadores, serán penalizadas en un plazo de cinco años asumiendo una proporción del coste anual del seguro nacional estatal para personas mayores de 75 años. Así que para evitarlo, hay compañías, que gratifican con regalos o viajes a los empleados que se estrechan el cinturón, otras que los envian a un curso intensivo en dieta y ejercicio. También existen otras que promueven descansos en la jornada laboral para hacer ejercicio y las que cuentan con instalaciones deportivas propias, que los empleados pueden usar durante el descanso de la comida y antes o después del trabajo. O animan a sus empleados a acudir al puesto de trabajo a pie o en bicicleta. Bien que el gobierno, por su parte, se encargue de proporcionar carriles y vías seguras para los ciclistas.

Una movilización intervencionista completa realizada desde el estado. Creo que la implicación de la sociedad es una de las grandes diferencias entre estos dos países ¿no creéis?

miércoles, 25 de marzo de 2015

Moviendo a los escolares


La obesidad infantil sigue siendo un problema excesivamente presente en nuestro país, lo que literalmente podemos definir y por partida doble como un "problema de peso". Según se desprende del estudio ALADINO 2013, cuatro de cada diez niños y niñas (de 7-8 años) españoles (43%) están excedidos en su peso: un 24,6% con sobrepeso y un 18,4% con obesidad, datos semejantes a los estimados en el anterior estudio ALADINO 2011 y a los datos obtenidos en el Estudio Enkid (1998-2000)

De entre los posibles factores asociados a la obesidad, se han relacionado de forma significativa en ese estudio: el no desayunar a diario, el disponer televisión o DVD en su habitación, el ver la televisión durante más de 2 horas al día, el dormir menos horas, el hecho de que los padres sean fumadores (especialmente si fuman ambos), así como el bajo nivel de ingresos económicos de la familia y el bajo nivel educativo de padres y madres. 

Las limitaciones del estudio hacen que no se profundizara en la actividad física pero el reciente Informe monográfico (4): Actividad física, descanso y ocio, generado a partir del análisis de la Encuesta Nacional de Salud 2011/12 nos ofrece datos muy interesantes. Por una parte  el hecho de que en una población que tradicionalmente debería de hacer del juego una actividad física importante, un 12,1% de la población infantil de 5 a 14 años se declara sedentaria, es decir, no realiza actividad física alguna en su tiempo libre. Por otro el diferente comportamiento entre niños y niñas, el porcentaje de sedentarios estimado fue el doble en niñas (16,3%) que en niños (8,2%).

Buceando entre sus datos me llama la atención las importantes diferencias geográficas y de género que existen:







La elaboración de estrategias para incentivar la actividad física deberán tener en consideración estas peculiaridades. Los primeros en pensar en ello deberían ser los padres y madres: una familia activa puede ser el mejor caldo de cultivo para evitar el sedentarismo.


El mensaje que se extrae es claro hay que "activarse" y no son pocos los recursos que se están elaborando y difundiendo para conseguir una verdadera "agitación". ¿Cuales son las recomendaciones contextualizadas para la población española en términos de actividad física?


¿Y qué recursos tenemos disponibles?

Cartel para el aula
Cartel para el aula
Desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y en el marco de la Estrategia de Promoción de Salud y Prevención, se acaba de presentar para el entorno escolar un estupendo material: 

1. Descansos Activos Mediante Ejercicio físico (DAME 10), son una serie de materiales curriculares que recogen actividades físicas de una duración de entre 5 y 10 minutos, diseñadas para ser desarrolladas en el aula, durante el horario lectivo. Las actividades han sido diseñadas para trabajar contenidos curriculares de todas las áreas de conocimiento que se imparten en segundo ciclo de Educación Infantil y en Primaria (1º y 2º; 3º y 4º; 5º y 6º).

Un ejemplo de actividad para segundo ciclo de Educación Infantil
2.Unidades Didácticas Activas (UDAs).  Es un material didáctico desarrollado por profesorado especialista, ajustado a los contenidos curriculares, orientado a aumentar el porcentaje de actividad física de intensidad moderada a vigorosa ("Para una educación física más activa").Ver las Unidades didácticas por etapa educativa: (Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria).


En definitiva, un estupendo punto de partida para desarrollar en los coles. Anímate a deje tus comentarios ¿qué opinión te merecen estas iniciativas?


lunes, 19 de enero de 2015

Ese dulce traidor que me sube la tensión

Tomado de Betty de Sugar Dreams
http://wholekitchen.es/bundts-decorados-inspiracion/ 
Las evidencias científicas ponen cada vez más al azúcar entre la espada y la pared. Hace aproximadamente un año, la OMS se hallaba en pleno proceso de consulta pública para proponer una recomendación de reducción de su consumo al 5% de la energía total diaria ingerida. Recordad el equivalente a 25 g o una cucharada sopera o si lo prefieres seis cucharadas de café al día, como comentábamos en otra entrada de ¡A Tu Salud! Si la anterior recomendación (10%) fue motivada por la relación entre los azúcares dietéticos y el peso corporal, en  la propuesta de modificación fue la evidencia de una concienzuda revisión sistemática sobre los efectos de su restricción en relación a la caries, la que aportó argumentos suficientes para la acción.

Hasta aquí a la mayoría no creo que os suponga ningún esfuerzo la comprensión del tema puesto que es coherente con la percepción que la población tiene de los daños producidos por él: "el azúcar engorda" o el "azúcar produce caries" sentencian incluso antes que la ciencia estableciera las pertinentes evidencias o pruebas. Pero ahora la dirección de nuevos hallazgos establecen relaciones que la sociedad no tiene identificados en la misma dirección, me refiero a la existencia de pruebas convincentes a partir de la ciencia básica, estudios poblacionales y ensayos clínicos que implican a los azúcares, en el desarrollo de la hipertensión y de la elevación del riesgo cardiometabólico, en concreto la fructosa.

Asi entran en competición dos cristales, contrapuestos en sabor (la sal y el azúcar), en su pugna de quién influye más en la hipertensión. Por una parte, conocemos que la reducción de la ingesta de sodio (sal) puede disminuir la presión arterial en algunas personas sensibles pero además sabemos que consumos superiores a 6 gramos al día, así como también los que están por debajo de 3 gramos/día se asocian con un mayor riesgo de muerte y otros eventos cardiovasculares. Puedes conocer tu consumo diario de sal utilizando en este juego/aplicación de AECOSAN. 


Por otra parte, un consumo alto de azúcar aumenta significativamente la presión arterial (sistólica y diastólica). Incluso que un consumo del 25% o más del aporte energético diario significa triplicar el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular. Puedes utilizar una herramienta que OCU dispone en red para conocer tu ingesta habitual y "oculta" de azúcar. Muchos productos procesados esconden una cantidad importante de azúcares.
Tomado de OCU
Una estrategia efectiva para reducir la presión arterial es disminuir el contenido y el consumo de alimentos procesados en la dieta (procedencia del 70% del sodio que ingerimos), que después de todo lo comentado, hemos de reconocer que los alimentos procesados son también fuente de azucares y carbohidratos simples, otro factor responsable de la elevación de la tensión. Así que el esfuerzo de modificación deberá encaminarse hacia ambos nutrientes si se quiere ser más efectivo en términos de salud. En otras entradas hemos hablado de la hipertensión y el sodio hoy le ha tocado al azúcar como riesgo cardiovascular.

De forma práctica, podemos arriesgarnos a dar algunos sencillos consejos para reducir la ingesta de azúcar en la dieta:
  • Evitar el azúcar en los alimentos que no lo requieren como por ejemplo la leche  o las frutas preparadas que ya contienen de forma natural (lactosa o fructosa).
  • Normalmente cuando nos planteamos esquivar el azúcar en nuestra alimentación tratamos de eliminar cualquier alimento dulce, pero a menudo olvidamos que muchos alimentos salados contienen azúcar. Así que no olvides también disminuir la presencia de alimentos, precocinados, condimentos y salsas.
  • En los productos procesados sólo hay una manera de estar seguro de que no contienen azúcares: ¡leer bien el etiquetado nutricional de los mismos!
  • Atención porque muchos ingredientes de nombres variados son también distintos tipos de azúcar por ejemplo: el jarabe de maíz alto en fructosa, edulcorante de maíz, azúcar moreno, jugo de caña evaporado, concentrados de zumos de fruta, glucosa, fructosa, lactosa y, en general, todas las palabras que acaben en la terminación “-osa”, con los mismos efectos que hemos descrito.
  • Una medida básica supone controlar el consumo sobre las bebidas (refrescos) azucaradas incluidas las bebidas para deportistas y los zumos de fruta envasados. No olvideis que incluso no resulta recomendable abusar de zumos de fruta exprimidos.
El tema del azúcar puede tener otros puntos de vista desde donde debe ser también considerado, para los más inquietos resulta interesante conocer el movimiento Justicia Alimentaria Global y su campaña 25 gramos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El peso ligero del impuesto más dulce




Estamos lejos de ver políticas gubernamentales drásticas para evitar la obesidad en niños y adolescentes. No me refiero a los intentos de procurar estrategias "blandas" que conciencien a ciudadanos y colectivos de la importancia de la obesidad, sino a tomar medidas reales en aras a conseguir efectivamente la reducción de las alarmantes cifras de sobrepeso que padecemos. 

Un artículo publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine realiza un análisis de microsimulación para medir el impacto a 20 años vista (2032) de tres políticas para reducir la obesidad en niños y adolescentes: a) programas extraescolares de actividad física; b) la prohibición de los anuncios televisivos sobre comida rápida (fast food) y c) el establecimiento de tasas o impuestos especiales sobre refrescos azucarados. 

Los resultados refieren que con cualquiera de las tres medidas se obtendrían resultados, con una perspectiva de largo plazo, para reducir la prevalencia de obesidad infantil, si bien con distinta intensidad. De menos a más: la prohibición publicitaria provocaría una diminución de la prevalencia del 0,9%; los programas extra-escolares de actividad física reducirían la obesidad sobre todo en niños de 6 a 12 años en un 1,8% (¡justo el doble!) y, la proyección para el establecimiento de una tasa (1 céntimo de dólar por onza [30 ml] que aumente el precio en un 15% o 20% para el tamaño estándar) parece que sería capaz de reducir un 2,4%, la obesidad entre adolescentes de 13 a 18 años. 

Otro estudio publicado por American journal of community psychology con población joven (de 2 a 19 años) estadounidense apuntaba la repercusión de esta medida sobre la reducción del consumo energético, estableciendolo por término medio en 32 kcal/día, para llegar a su máximo (54,2 kcal/día) en el grupo de 12 a 19 años de edad.


En una entrada anterior ya reflexionaba sobre el problema que significaba el  consumo excesivo de las bebidas o refrescos azucarados a nivel poblacional. A primeros de este año en Gaceta Sanitaria, hice mi contribución al debate con el artículo: “Un dulce impuesto para no amargar la salud” sobre estrategias para combatir la obesidad incluida el establecimiento de tasas. 

En nuestro entorno lo más parecido a estas estrategias organizadas por la administración puede ser el proyecto liderado por los dres Martínez Vizcaíno y Salcedo Aguilar, del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha. Este grupo lleva monotorizando la evolución de los factores de riesgo cardiovascular en niños y adolescentes de la provincia de Cuenca desde 1992. Desde 2004 lo han completado con el programa MOVI: intervención de actividad física en el tiempo libre para escolares.

Refiriéndonos a la publicidad, podemos hablar de la nueva versión del CóDIGO PAOS, "Código de corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a menores, prevención de la obesidad y salud" vigente desde el inicio de 2013, desde su puesta en marcha en 2005 ha sido una estrategia positiva pero no deja de ser un elemento de adhesión voluntaria y basado en la autorregulación.

Recuerdo que hace un par de años Cataluña coqueteó, parecía que en serio, con la posibilidad de establecer impuestos para los refrescos azucarados, pero aquello parecía más una medida simplemente recaudatoria que una apuesta por la salud. En septiembre de 2013, la propuesta perdió gas como si sutilmente alguien se hubiera dejado el refresco azucarado mal cerrado. Así lo describía en su momento el diario El Pais (10.09.2014: Cataluña renuncia al impuesto sobre los refrescos tras las presiones americanas)

"El Gobierno catalán empezó ayer a tramitar tres nuevos impuestos medioambientales para incluirlos en los Presupuestos de 2014, en los que fía el objetivo de déficit a la mejora de los ingresos. Sin embargo, aparcó un gravamen que había generado controversia antes de su creación: el impuesto sobre las bebidas con exceso de azúcar, con el que la Generalitat preveía recaudar 30 millones de euros. La tasa estaba incluida en el pacto de legislatura con Esquerra, pero la embajada norteamericana presionó para que el Gobierno catalán desistiera de su intención de tirarla adelante. En febrero, el embajador en Madrid Alan D. Solomont, se reunió con Artur Mas para expresarle el malestar de las empresas de bebidas refrescantes de su país y advertirle que el tributo podía hacer mella en las inversiones de empresas de Estados Unidos en Cataluña. La Generalitat desligó su renuncia de las presiones, y aseguró que aparcaba el tributo tras haber hecho balance de los “pros y los contras”, en expresión del consejero de Presidencia, Francesc Homs". 


Claro está que existen otras actuaciones complementarias que no podemos desdeñar: avisos en los etiquetados, información nutricional, inclusión en el curriculo escolar de habilidades de planificación, compra y cocina, etc... que son  compatibles. Aunque todavía no he logrado descubrir en la Ley del ministro Wert (LOMCE) ningún nutritivo paso para la salud corporea de los ciudadanos, bien que ha mostrado gran interés en dejar "atada" la salud del espíritu con la inclusión de la asignatura religión. 

Me da la impresión de que presionamos poco para conseguir políticas gubernamentales decididas en disminuir la presencia de este problema "tan gordo".

jueves, 26 de junio de 2014

¿Mi niño está gordo?



No pasa ni una semana sin que alguien nos recuerde que estamos en una sociedad de mucho peso. No, no me refiero a que nuestro estado o nuestra economía tenga mucha influencia sino más bien a una característica física, el acúmulo de grasa, ganada a base de castigar a nuestros genes con excesos de energía y defectos de actividad. Está claro que estamos en un ambiente obesogénico donde la capacidad humana de soportar crisis de hambrunas a base de adaptarnos a la penuria alimenticia ha dado un enorme giro. A lo largo de la historia del hombre nuestros genes han sabido adaptarse para sobrevivir en épocas difíciles (quedando diseñados para el ahorro energético) y ahora que tenemos alimentos de sobra somos incapaces de compartirlo. De tal forma que repartimos el mundo en dos subespecies: gordos y flacos, manera vulgar de decir que o no llegamos o nos pasamos. La obesidad y hambre no dejan de ser las dos cara de una misma moneda, la malnutrición y esta reflejo de la desigualdad social del planeta.


Si antaño el problema de las consultas con respecto a la alimentación era "mi niño no me come" ahora la pregunta y duda es descubrir si mi niño es obeso.

Hace 25 años que un grupo de profesionales arropados por la SEMFyC pusieron en marcha el Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) para proveer al resto del colectivo de actuaciones que de forma sistematizada y basadas en la evidencia pudieran desarrollarse a través de los centros de atención primaria. Diez años más tarde (hacia 1990) un grupo de pediatras completó el abanico de actividades a los primeros años de vida, constituyendo el Grupo Infancia y Adolescencia del PAPPS. Ahora estos grupos de expertos realizan la actualización 2014 de sus propuestas recogidas en un suplemento publicado este junio en la revista Atención Primaria. Si bien son interesantes todas ellas me paro en el planteamiento análisis y recomendaciones hechas para el cribado de la obesidad infantil y consejo para la prevención de la obesidad.

1. Manifiestan que se puede hacer el cribado de la obesidad infantil mediante la comparación y/o situación del índice de masa corporal (IMC)  en una curva (diferente para niñas o niños) que representa a la población de referencia. Es lo que llamamos percentil. Si tuviéramos 100 niños con estas características ordenados de menor a mayor ¿que lugar ocuparía el niño que estamos estudiando? Pues bien en los mayores de 2 años se establece que si estuviera ordenado con el número 85 o más lo consideraríamos como niño con sobrepeso y si estuviera con el número 95 o más sería clasificado como niño obeso. Y según cada caso se debería de actuar de una manera específica.

2. La "mala noticia" es que no existe suficiente conocimiento contrastado sobre la efectividad de las intervenciones en los casos de obesidad detectados. Así que poco margen de acción tenemos. Algunas experiencias como Niños en movimiento, MOVI y otros, intentan con metodología y algunos resultados incidir en este tema.  Pero dado que revertir de forma eficiente este estado de exceso de peso es complicado lo más sensato es evitar llegar a él y echar mano del "más vale prevenir que curar".

3. En base a los conocimientos actuales podemos empezar a pensar que tienen mayor probabilidad de padecer este problema aquellos infantes en los que concurren circnstancias como la presencia de obesidad en los padres, la macrosomía (peso elevado) al nacer, tengan un comportamiento sedentario o en cuyo hogar se practique una dieta inadecuada.


4. En el seguimiento de los niños mayores de 2 años se apunta que se debe poner mucha atención cuando se ve un rebote adiposo que antes de los 5 años o cuando en un año se produce un incremento de 2 o más unidades en el IMC.
Como estrategias de prevención primaria, estas recomendaciones del PAPPS definen algunos consejos dirigidos a toda la población que realizados por los profesionales de atención primaria en sus rutinarios contactos con los padres y niños pueden ser muy importantes, como por ejemplo:

  • Antes del nacimiento: Actuar para evitar aquellos factores que se han relacionado con un peso elevado al nacimiento (ganancia de peso excesiva de la madre, diabetes...). Las madres deben comer adecuadamente durante el embarazo.
  • Tras el nacimiento recomendar e insistir en promover la lactancia materna y una correcta introducción de los alimentos.

  • Saber respetar el apetito de los niños y no forzar la alimentación. Por cierto creo que aquí es un buen lugar para recomendaros el libro de Julio Basulto (@JulioBasulto_DN): Se me hace bola, en el que realiza una propuesta sensata y basada en la evidecia para incorporar dentro del hogar un patrón de dieta sana que pueda ser asimilado por los hijos. Una buena lectura.
  • Limitar el consumo de alimentos excesivamente energéticos (barritas, tentempiés, algunos lácteos, refrescos azucarados...) Elegir opciones con poco azúcar o sin él.
  • Procurar un consumo adecuado y equilibrado de grasas, frutas y verduras. Elegir opciones con poca o sin grasa y procurar 5 raciones (adaptadas) entre frutas y verduras por día.
  • Incentivar la práctica de actividad física tomando todos parte activa en ello. (Entre 30 y 60 minutos cada día adaptando a la edad)
  • Limitar a un máximo de dos horas las actividades sedentarias (tv, ordenador, video juegos...)
Pero para todo esto es realmente imprescindible crear un ambiente familiar que envuelva a todos sus comonentes  a realizar las actividades recomendadas. Se me ocurre que comer todos juntos apagando la televisión o tener un huerto urbano pueden ser buenos puntos de partida para tener familias sanas y activas. Además el profesional deberá tener en consideración el entorno y las características socioculturales de la familia.

Aún se me antoja dificil la implicación de nuestros políticos para lograr movilizar a la sociedad en contra de la obesidad pensando en ejemplos como la pro-actividad de Michelle Obama.


lunes, 17 de marzo de 2014

Dale de desayunar a tu corazón


No hay palabra relacionada con la alimentación que refleje mejor su cometido que "desayuno". En realidad, se refiere al primer alimento ligero tomado matutinamente para romper el ayuno a que el cuerpo se ha sometido por la noche. Pero cuando nos atenemos a las recomendaciones nutricionales imperantes vemos que el término ligero es relativo, ya que se aconseja que esta comida concentre la ingestión de un 20-25% de toda la energía requerida diariamente (entre una cuarta y una quinta parte de la misma). Así de certero los manifiesta el dicho popular que proclama: Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo.

Cada cultura, cada país o incluso cada el desayuno presenta sus peculiaridades. Sin embargo me resulta muy curioso que, en general, las personas que tienen por hábito desayunar, hacen del desayuno ¡una de las comidas más constantes (y monótonas) que existen! Independientemente de la composición alimentaria del desayuno realizado en diferentes latitudes, se insiste que esta ingesta tenga representantes de, al menos, tres grupos alimentarios básicos: lácteos, farináceos o cereales y fruta. Realmente con este fácil consejo las posibilidades son grandes, aqui tienen cabida desde las sopas de pan con leche y una fruta, hasta el zumo recién exprimido de un fruta, y una tostada de pan con tomate  (aceite y ajo) y queso, pasando por el yogur líquido con muesli, plátano natural y un trozo de bizcocho casero. Que no se asuste nadie a estas alturas recordando mitos, que los lácteos y las frutas (incluidas las ácidas) "maridan" bien y no suponen problema alguno (que rico está un batido de jugosas fresas).


De la bondades de desayunar y de los problemas de saltarselo no podemos dejar de hablar.  En nuestro entorno, un 8,6% de las adolescentes y el 3,5% de los adolescentes se saltan el desayuno, obteniéndose valores máximos de omisión para las adolescentes de 17-18,5 años (13,5%). No se si su argumento es comer menos para adelgazar ("mantener la linea") pero se equivocan. Tenemos buenos referentes sobre la influencia y resultados del desayuno en relación a las mediciones antropométricas. Así a través del seguimiento, durante 17 años, de 10000 niños estadounidenses participantes de la National Health and Nutrition Examination Survey, se ha demostrado que saltarse el desayuno se relaciona con un aumento del índice de masa corporal (IMC), una mayor circunferencia de la cintura y una mayor prevalencia de obesidad.

Pero siendo el 29 de septiembre el Día Internacional del Corazón no me resisto a comentar otro estudio en el que se evidencia que, entre los hombres (profesionales de la salud) de 45 a 84 años que se saltaban habitualmente el desayuno, el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria era mayor, en definitiva presentaban un 27% más de posibilidades de morir, tras 16 años de seguimiento, y todo ello teniendo en consideración otras circunstancias como la dieta, la demografía, la actividad física, las horas de televisión y la cantidad de sueño. Aunque este porcentaje quedó en entredicho tras un nuevo ajuste por el índice de masa corporal, la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes. Seguramente esto puede señalar que los hábitos alimenticios pueden influir el riesgo de enfermedad coronaria a través de su influencia en los factores de riesgo tradicionales.



Aprovechando que estamos en la semana del corazón vale la pena apoyar la misma recordando algunas cuestiones:
Muestra a los niños el camino hacia un corazón sano
Tomado de: http://www.world-heart-federation.org/what-we-do/awareness/world-heart-day/children-leaflet/ 

Emprende el camino hacia un corazón sano (16-64 años)
Tomado de: http://www.fundaciondelcorazon.com/images/stories/eventos/2013-dia-mundial-corazon-adultos-1.pdf 



sábado, 15 de marzo de 2014

Un poco de azúcar ya empieza a ser demasiado.



(Este post ha sido actualizado el 15 de marzo de 2015)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se dispone a dar una vuelta de tuerca sobre las recomendaciones dietéticas referidas al consumo de azúcar. Hasta ahora las directrices (Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas, OMS/FAO 2003), alentaban a que los azúcares (monosacáridos y disacáridos y los presentes de forma natural en miel, jarabes, jugos y concentrados de fruta) debían de representar menos del 10% de la ingesta energética total diaria. A partir de ahora según el borrador que estará en proceso de consulta pública hasta el 31.03.14, se propone una reducción de las mismas al 5%. Para quienes no se hagan una idea basta decir que este porcentaje se corresponde a 25 g, a una cucharada sopera o seis cucharadas de café al día. Si se os hace difícil, pensad en el contenido de tres sobres de azúcar de cafetería.


15.03.2015 Y tras un año de de consultas y las revisiones pertinentes ¿en que ha quedado esta recomendación?

Nota breve en castellano

En las nuevas directrices sobre la ingesta de azúcares para adultos y niños (Guideline: Sugars intake for adults and children. Geneva: World Health Organization; 2015) de la Organización Mundial de la Salud se recomienda reducir el consumo de azúcares libres a lo largo del ciclo de vida. Tanto para los adultos como para los niños, el consumo de azúcares libres se debería reducir a menos del 10% de la ingesta calórica total (recomendación firme). Si bien añade una recomendación condicional y adicional: una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud. 


Ya a principios de año la directora general de la OMS, Margaret Chan, comparó las tácticas de la industria alimentaria (azucarera) con las que siguieron las grandes tabacaleras durante años para ocultar la evidencia científica que indicaba que fumar era malo para la salud. Y es que en 2003, cuando ya se redujo la cantidad recomendada de consumo de azúcar al 10%, el lobby de la industria alimentaria presionó al Gobierno estadounidense para que recortara la financiación de la OMS en unos 406 millones de dólares como atestiguan estos artículos en The Guardian (21 de abril de 2003) y Washington Post (23 de abril de 2003) en su momento.
En marzo de 2013, el Nutrition Guidance Expert Advisory Group (NUGAG) de OMS, llegó a la conclusión de que las directrices sobre el consumo de azúcar del 10% seguían siendo válidas con respecto a la obesidad, pero un estudio sobre caries dental ha precipitado el cambio. En el se llega a la conclusión de que un límite del 5% derivaría en grandes beneficios en la salud oral de la población. Los alimentos y bebidas azucaradas se han convertido en alimentos habituales en la dieta de muchas personas en los países industrializados y urge revertir esta situación. Ya en 1606 Joseph Duschesne, médico de Enrique IV de Francia, vaticinaba que “El azúcar bajo su blancura ocultaba una tremenda negrura” en alusión al ennegrecimiento de la dentadura por caries".

El consumo de azúcar en España, según datos del Ministerio de agricultura (MAGRAMA), descendió alrededor de 0,5 kg por persona/año, entre 2005 y 2008, quedando estabilizado en los últimos años en aproximadamente 4 kg/persona/año. Sin embargo las bebidas refrescantes y gaseosas han experimentado un incremento de su consumo hasta alcanzar en el año 2012 cifras de 45,9 litros por persona y año.
Robert H. Lustig, Laura A. Schmidt, Claire D. Brindis, “Public health: The toxic truth about sugar”
( 
Nature 482: 27–29, 02 February 2012)
Cuando hablamos de azúcares simples todos tenemos en mente al azúcar de mesa, los dulces o los pasteles, pero quizá se nos escapen los azúcares ocultos que se pueden encontrar en muchos alimentos procesados, elaborados industrialmente o precocinados. Bien pues pensar en términos de azúcares no debe desdeñar a alimentos como: salsas de tomate, kétchup, galletas, helados, cereales del desayuno, bollería industrial, chocolates, cacao en polvo, conservas, refrescos azucarados, bebidas isotónicas, aperitivos o embutidos, yogur y lácteos, entre otros.
Siguiendo estas recomendaciones, bebiendo tres cuartas partes de una lata de refresco azucarado (unos 250 ml aproximadamente) ya habremos llegado al límite del 5% propuesto. Así que debemos ir pensando como trasladar a la población un mensaje exacto, persuasivo, eficaz y efectivo sobre tan dulce recomendación. ¿Camino de vuelta a los  botellines de 220 ml? 

A primeros de año Gaceta Sanitaria, publicaba un debate sobre los impuestos y la obesidad con dos puntos de vista que servían para reflexionar sobre el tema. Mi participación fue en defensa de las tasas comparando su efecto con el del tabaco, dado que en este caso se ha observado una reducción importante del consumo pudiendo establecer cierto paralelismo. Claro que existen otras opciones como limitar el acceso y promocionar la educación para el cambio de hábitos, pero todas ellas son compatibles pero la que puede implementarse de forma generalizada y bajo mandato legal, es sin duda el establecimiento de “un dulce impuesto para no amargar la salud”. El segundo punto de vista lo complementaron Ana María López y Rosa María Ortega, de la Universidad Complutense de Madrid, bajo la premisa que si se pone más énfasis en gravar el aspecto alimenticio (como las bebidas azucaradas o las grasas), se está culpando sólo a uno de los dos causantes (alimentos-actividad física). 

Queda abierto un periodo en el que la recomendación sobre restricción de tan dulces nutrientes (azúcares simples) va a acarrear un agrio debate. Y al unísono surge el movimiento "Action on sugar", grupo de especialistas que trabajan para llegar a un consenso con la industria alimentaria y los gobiernos para lograr una reducción en la cantidad de azúcar en los alimentos procesados​​. Los sables están en alto.