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martes, 19 de febrero de 2013

Dieta de los trabajadores en tiempos de crisis




Hace unos días, la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI) publicaba  un informe sobre los hábitos de comida en la jornada laboral. Muchos  trabajadores, por cuestión de horario, no pueden realizar la comida de mediodía en su hogar y, en un escenario de crisis económica, las fiambreras o la búsqueda de alternativas se convierten en elementos de análisis.

Se calcula que seis de cada diez trabajadores (siete de cada diez en la ciudad de Valencia) se ven abocados a comer fuera de casa. En los tiempos que soportamos son necesarios una media de 10,85 euros cada día (12 € en Valencia) para realizar una comida fuera de casa.  Pero la comparación de los datos  con la misma encuesta realizada hace ahora dos años (2010) me ha sugerido nuevos elementos de  reflexión.
  • Hay una mayoría de trabajadores que comen de menú (58%), unos pocos  a la carta (4%) y cada vez más personas (37%) salen de casa con su fiambrera. Esta cifra ha supuesto un aumento de 9 puntos con respecto al año 2011.
  • El agua es la bebida consumida en primer lugar (44%), seguida de la cerveza (25%), el vino (19%) y los refrescos (14%).
  • Ha aumentado el porcentaje de consumidores que piden plato de cuchara (del 11 al15%) y ha disminuido el de consumidores de fast food (del 20 al 13%) y eso que es una opción barata.
  • Se mantiene el porcentaje de pasta (18-19%), baja el de pescado (del 15 al 12%) y el de carne (de 19 a 17%) y sobre todo se observa un incremento de la verdura (del 14 al 22%).
En definitiva leyendo de esta forma los datos da la impresión que la dieta de muchos trabajadores podría haberse visto beneficiada: se come menos, platos elaborados, más verduras y se ha disminuido el consumo de aquellos alimentos considerados como menos convenientes. Es como que  a la hora de ahorrar se ha impuesto en algunos sujetos algo de cordura o bien ¿se han retirado de comer fuera los que lo hacían de forma más caprichosa?
En cualquier caso no está de menos dar unas ideas para que las comidas fuera de casa cumplan la función de reponer la energía gastada junto a unos mínimos nutricionales  y de salud, por ejemplo:
  1. Varia el menú.
  2. Dedícale un tiempo (40 minutos): come despacio y mastica bien.
  3. Elige un menú variado que incluya alimentos de diferentes grupos de alimentos.
  4. Procura incluir vegetales frescos: hortalizas o verduras.
  5. Pregunta y elige fruta fresca para el postre.
  6. Acompaña la comida con agua.
  7. Procura ingerir cantidades moderadas de alimentos (compartir platos o pedir raciones medias raciones o raciones más pequeñas es posible). 
  8. Evita los aperitivos mientras sirven la comida.
  9. Limita el consumo de fritos, rebozados, empanados, guisos grasos, etc.
  10. No es imprescindible pedir, siempre, primer plato,  segundo y postre. 

A veces nos llevamos algunas sorpresas con lo que pedimos al comer fuera. Siempre recordaré la experiencia de un "arroz a banda" que me sirvieron en un local madrileño, consistente en arroz blanco con "una banda de tomate" y otra "banda de mahonesa". Os podéis figurar el grado de frustración y enojo que alcancé en aquel restaurante. Pero el colmo de los sucedáneos me lo compartió un amigo en FB hace escasamente una semana.  Esta "paella" (¡Limited edition!) vista en Reino Unido de la que os ofrezco documento gráfico.  "No comment".



domingo, 5 de agosto de 2012

Las fiambreras entran en las escuelas



Cuando la preocupación por la salud de nuestros niños pasa  por el hecho de trabajar la alimentación y la actividad física que parecen ser respuesta efectiva a "problemas de peso" como la obesidad infantil, tres comunidades (País Valenciano, Comunidad de Madrid y Cataluña) se apuntan a facilitar la entrada de las fiambreras o tarteras a la escuela.

A principios de junio las noticias ya se hacían eco de esta más que posible opción. Hoy parece más que una seria posibilidad..

No quiero entrar en el debate de si se debe pagar o no un canon y cómo debe cuantificarse (desde 1,45  a 3 euros es la horquilla de precio según territorio), pero si la medida se dice pensada para que ahorre la familia el pago del comedor, veo dificil que entre el coste de las materias primas, el envase transportador, la refrigeración y posterior calentamiento de la comida al microondas y el pago por los derechos generados a sentarse en el comedor escolar (en caso de existir plaza)  sea una forma de ayudar a  las familias que presentan una economía más que tambaleante. Creo que esta opción dificilmente superaría un riguroso analisis de coste-beneficio en términos de salud.

A poco que le doy vueltas no dejo de pensar en aquel monólogo telefónico de Gila sobre "la factura telefónica" del colegio que,  aunque sea sólo por arrancar una sonrisa en estos momentos, os enlazo.


La solución ya la apuntaba este maestro del humor: "y ¿si lo mando caliente de casa?" Desde luego, que en término salud no estoy de acuerdo en extrapolar esta cómica solución a la comida del mediodía.

Los escolares como comensales del comedor se constituyen en una población cuya alimentación puede programarse, revisarse, tutorizarse y convertirse en paradigma de una adecuada alimentación. Ante esta nueva modalidad ¿Cómo se garantizarán estos principios en los niños con fiambreras o tarteras? ¿Se han previsto los problemas de salud que se pueden originar con estas medidas? ¿Quién asesorará a las madres y padres sobre qué llevar a la escuela? ¿Se ha hecho un estudio piloto de viabilidad?

Se me ocurren algunos pasos previos que deberían anteceder a esta actuación:
  • la educación de las madres y padres para que no acaben ofreciendo la comida de más fácil elaboración para todos los días (bocadillos) u ofrecer aquellos alimentos de mayor palatabilidad a los escolares independientemente de su valor nutricional, o decidan dejar de ofrecer verdura y fruta fresca. ¿Se establecerá un listado de alimentos prohibidos y/o recomendados?
  • establecimiento de un protocolo de actuación para evitar problemas de procedimiento ¿En que momento del día se llevaran a los refrigeradores? ¿quién proporcionará los cubiertos? ¿podrá un niño tener en su mochila escolar cuchillo o tenedor? ¿podría constituir esto algún problema?
  • ¿Están todos los centros de primaria dotados de un sistema de refrigeración y posterior sistema de calentamiento de los platos?¿Será una realidad al alcance de todos o se convertirá en otro requisito para la elección de un centro? ¿Se seguirá esta medida con los escolares con peculiaridades (celíacos, alérgicos)?
  • ¿serán los escolares instruidos y supervisados para actuar con adecuadas medidas higiénico sanitarias?
  • ¿cuando se limpiarán los enseres utilizados en la comida?
  • ¿se estudiará el equilibrio alimentario de la alimentación de estos escolares?
Muchas son las incognitas que esta medida ocasiona y quizás aún deberían estudiarse otras propuestas o esperar un tiempo antes de lanzanzarse al ruedo. ¿Una jornada escolar contínua no podría mejorar la racionalización de horarios y procurar la conciliación de horarios para que algunas familias pudieran beneficiarse de ello?

Desde el inicio de la Estrategia NAOS, el asunto del comedor escolar ha sido tratado por los expertos. El razonamiento es sencillamente práctico. Los escolares que realizan su comida en los colegios pueden beneficiarse de realizar su comida en un ambiente educativo por lo que pueden nutrirse adecuadamente, socializar el acto y aprovechar los elementos educativos que el acto alimentario ofrece. En 2010, se estableció un consenso sobre la alimentación en los centros escolares que puede orientar la organización de las comidas del escolar para el mediodía, sin embargo, esta nueva situación obliga a tener muchos recursos para que puedan ser manejados por aquellos padres que se veran involucrados en estos menesteres y que no siempre serán los más motivados ni por supuesto los que cuentan con más recursos. Hace unos años la FESNAD dedicó el Dia Nacional de la Nutrición a las comidas fuera del hogar: "Hoy no como en casa". Vamos a tener que ir trabajando el tema en una dirección que no considerábamos "a priori". ¡Amigos dietistas, poneos las pilas!