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domingo, 15 de abril de 2018

Dulces noticias sobre las tasas del azúcar


La reducción del consumo exagerado de azúcares puede suponer un fuerte impulso para desacelerar la epidemia de la obesidad y la diabetes en la que nos hallamos instalados. El establecimiento de planes de acción que incluyan la instauración de impuestos sobre las bebidas azucaradas, la restricción de su comercialización y la educación de la población infantil puede tener un gran impacto en la salud.

Una noticia de la agencia ACN, de este mes de abril, alienta aquellas ideas que desde la evidencia científica y el convencimiento creemos factibles y efectivas para mejorar la salud de la población.

Fuente: La Vanguardia 09-04-2018
En mayo del 2017, el gobierno de la Generalitat de Catalunya implementó un impuesto para gravar el consumo de bebidas azucaradas envasadas. De hecho, se establecieron dos tipos de gravamen según el contenido en azúcar de las bebidas: de 0,12 euros / litro para aquellas que contenían más de 8 gramos de azúcar por cada 100 ml y otro, de 0,08 euros / litro para las bebidas de entre 5 y 8 gramos de azúcar por cada 100 ml. 

CRES-UPF Working Paper 201804-110
Ha pasado un año y según el informe Impact of SSB taxes in consumption (Impacto del impuesto de bebidas azucaradas sobre el consumo de estas bebidas en Cataluña) del Centre de Recerca en Economia i Salut de la Universitat Pompeu Fabra muestra que el impuesto está influyendo en el consumo de bebidas azucaradas. Utilizando datos de una cadena de supermercados y los datos de 160 tiendas, se ha estimado la disminución de la venta de aproximadamente seis litros por semana, producto y tienda si se compara con el consumo de bebidas light/zero. Estas cifras suponen, como describen en el informe, una reducción de un 22% comparado con el consumo que había antes de la aplicación del impuesto.


Además, una parte de la caída del consumo de bebidas azucaradas ha sido sustituida por el consumo de bebidas light y zero ("efecto de sustitución"), las cuales aumentaron sus ventas en el mismo periodo.

Los autores del estudio, Judith Vall y Guillermo López, extrapolan sus resultados a todos los consumidores catalanes, para concluir que el impuesto ha supuesto una reducción energética de 107 kilocalorías por persona y semana




Uno de los hallazgos más interesantes  es el carácter diferencial del impacto del impuesto. Los efectos observados de disminución han sido mayores en las áreas no turísticas y en aquellas con una tasa de obesidad más elevada.





Pero quizás el hecho que hace más potente los datos de disminución de ventas estimados con respecto a otros estudios anteriores es una característica propia del texto legislativo del capitulo VIII de la LEY 5/2017, de 28 de marzo de la Generalitat Catalana que la regula. Este importante aspecto ha sido repercutir el 100% del impuesto en el consumidor final.

Como señala el resumen del informe: "nuestros resultados son informativos para los formuladores de políticas que planean introducir impuestos similares en otros países, como el Reino Unido, Irlanda o Sudáfrica, que están listos para implementar un impuesto SSB en 2018."

Un buen argumento que se debe sumar a la petición que hace unos meses se hacía desde la Sociedad Española de Epidemiología a las administraciones públicas. A cuyo documento ya hice mención en otro post reciente de ¡A Tu Salud!.


domingo, 3 de diciembre de 2017

Un impuesto al azúcar, un impulso a la salud



Con la disponibilidad de alimentos que tenemos a nuestro alcance es muy fácil consumir demasiado azúcar, y aunque a veces sea consecuencia de una decisión consciente la mayoría de las veces es un consumo no consciente. Porque cuando hablamos de azúcares simples no debemos ceñirnos sólo al azúcar de mesa, los dulces, los refrescos o los pasteles sino que también debemos tener presente el que existe en otros alimentos y del no conocemos su presencia. Este es el caso de salsas de tomate, kétchup, galletas, helados, cereales de desayuno, bollería industrial, chocolates, cacao en polvo, conservas, aperitivos, embutidos, yogur y lácteos. Para más información consultad en esta otra entrada del blog. Pero si tuviéramos que señalar algún alimento como fuente de azúcar (no siempre bien conocida) señalaría sin dudar a las bebidas azucaradas (isotónicas, zumos y refrescos azucarados) cuyo consumo es frecuente y especialmente preocupante entre los niños y adolescentes.


Desde un punto de vista nutricional no es imprescindible el azúcar sencillo de la dieta. En las nuevas directrices sobre la ingesta de azúcares de la Organización Mundial de la Salud se recomienda reducir el consumo de azúcares libres, tanto en adultos como en niños, a menos del 10% de la ingesta calórica total (recomendación firme). Pero además añaden una recomendación condicional que es bajar del 5% de la ingesta energética total si se pretenden conseguir beneficios adicionales para la salud.

Lo que en lenguaje común significa menos de 50 g para una dieta tipo de 2000 kcal en el primer supuesto (10%) o  menos de 25 g de azúcar simple (5% de 2000 kcal) para conseguir un bonus extra de salud.

Por ello, reducir el consumo excesivo de azúcares puede suponer un fuerte impulso parar la epidemia de la obesidad y la diabetes, y aunque la consciencia y voluntad individual deben suponer un puntal importante es necesario que los diferentes países establezcan planes de acción globales que comprendan la instauración de impuestos sobre las bebidas azucaradas, la restricción de la comercialización de los productos azucarados a los niños y la educación de los mismos en este sentido.

La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) mueve ficha

Acceso al informe
La obesidad se ha convertido en una epidemia en todo el mundo y solo en España, el 60% de los ciudadanos sufre sobrepeso u obesidad siendo especialmente preocupante entre la población infantil, (afecta a un 8% de las niñas y a un 13% de los niños). Una de las principales causas de esta epidemia es el consumo de bebidas azucaradas (refrescos, bebidas deportivas, bebidas energéticas y zumos de fruta). Con estas premisas, el Grupo de trabajo de nutrición de la SEE ha elaborado un informe en el que se pide a las administraciones públicas que se tomen medidas para paliar esta situación. Así lo han transmitido ya tanto al Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad como a la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados.

El informe de la SEE incluye las siguientes  recomendaciones:
  • Introducir cambios fiscales que eleven el coste de las bebidas azucaradas para desincentivar su consumo (gravar con al menos un 20% el precio de estas bebidas). 
  • El gravamen debería ir en consonancia con la cantidad de azúcar que contengan para incentivar a la industria a reformular sus productos. 
  • Acompañar el aumento en la recaudación fiscal con
    • Inversión en subvenciones para la reducción del precio de alimentos más saludables (frutas y verduras). 
    • Regulación de la promoción y publicidad dirigida a niños y adolescentes de este tipo de bebidas. 
    • Programas de prevención de obesidad, especialmente destinados a los niños y adolescentes. 
  • Garantizar el suministro de agua potable a toda la población y regular la existencia de una fuente de agua potable en todos los centros educativos, así como en cualquier recinto de carácter público. 
  • Normalizar el etiquetado de las bebidas azucaradas que incluya, de forma visible, su contenido en azúcar, valor energético y advertencias gráficas de los riesgos para los usuarios, con un tamaño y tipo de letra estandarizados que garanticen su visibilidad.
  • Establecer mecanismos de control de la publicidad en medios de comunicación, restringiendo su difusión en horario infantil. 
  • Generar mecanismos de control sobre el patrocinio de empresas de bebidas azucaradas en programas, actividades y proyectos que reciban cualquier tipo de financiación pública. 
  • Desarrollar actuaciones por parte de las administraciones públicas para eliminar la oferta de bebidas azucaradas en máquinas expendedoras situadas en centros de titularidad pública o público-privada.
El informe finaliza con una interesante tabla de argumentos que contesta las opiniones  que existen en contra de la adopción de medidas fiscales. Un interesante trabajo que ahora debe trasladarse a la acción. ¡Limitemos los azúcares para no amargarnos la salud!


sábado, 12 de diciembre de 2015

Por tu salud y por el planeta utiliza la bicicleta y tu voto



Nos anuncia el país vecino un 2016 "muy movido" o eso espero. Francia ha apostado por estimular el transporte activo y promete 25 céntimos de euro por kilometro recorrido a los ciudadanos que vayan en bicicleta al lugar de trabajo, como recogió Le Monde el pasado 25 de septiembre. La medida, anunciada por el Ejecutivo galo no es improvisada y forma parte de un conjunto de iniciativas que tienen como finalidad promocionar los transportes no contaminantes pero no cabe duda que redundará también en la salud de los franceses. 

Nos podrían quedar dudas sobre si los beneficios en salud de ir en bicicleta superan los riesgos pero una revisión del 2011, nos lo deja claro: los beneficios en términos de ganancia de años de vida de incrementar la actividad física por usar la bicicleta en lugar de utilizar el coche son  9 veces mayores  que los perjuicios producidos por inhalación del aire contaminado y la mortalidad por accidente. 

Según el Barómetro de la bicicleta 2015, 3,8 millones de españoles utiliza a diario la bicicleta lo que significa un 10% de la población. Si bien un 49,6% se considera usuario con distinta frecuencia de uso.


Tráfico y Seguridad Vial - DGT

Y si pensamos en lo poco contaminante que es, sale siempre bien parada en cualquier comparación, por ejemplo se ve en esta infografía una comparativa entra la huella de CO2, el coste económico y los árboles necesarios que deberían plantarse para revertir sus efectos, para un viaje de 7 kilómetros durante cinco días a la semana.

Tráfico y Seguridad Vial - DGT
Aunque las comparaciones son siempre incomodas estamos en periodo electoral y todo esto me recuerda el Informe de SESPAS 2015: "Protege tu salud con tu voto", en su punto:
Informe de SESPAS 2015: "Protege tu salud con tu voto"

Desde SESPAS se ha invitado a la población a dar su voto pensando también en su salud, aportando propuestas sobre las que reflexionar como la universalización de la sanidad; el desarrollo de la Ley General de Salud Pública; la financiación de las acciones constatada su efectividad en la evidencia; la aplicación del principio de salud en todas las políticas; la importancia de la educación y acciones relacionadas con estilos de vida (implementación de medidas frente al tabaquismo,  las grasas tras, los azúcares y la sal, y la apuesta por el transporte activo que hemos comentado) o la prevención de la violencia de género. La lucha contra el desempleo, reducir las desigualdades en salud, establecer medidas que influencien el cambio climático, la salud urbana y mejorar el gobierno de la salud completan los aspectos que proponen sean reflexionados por la ciudadania que tenga en sus manos ese elemento transformador que es un voto. Participo de ello. Creo sinceramente que un voto puede protegernos, que una papeleta bien reflexionada puede constituirse en un estupendo instrumento para mejorar nuestra salud. Así que no perdamos la oportunidad de trabajar por la salud.

jueves, 2 de abril de 2015

En alimentación, las tasas no resuelven pero ayudan.


El debate de poner impuestos u ofrecer ayudas para evitar/estimular el consumo de algunos alimentos o bebidas en detrimento de otros viene de largo y para mi es un tema recurrente que suelo visitar periódicamente basta recordar las reflexiones que dejé en otras entradas de este blog, como por ejemplo: Un poco de azúcar ya empieza a ser demasiado o El peso ligero del impuesto más dulce, en el caso de los azúcares.


Hoy lo vuelvo a recoger motivado por un informe publicado hace apenas un mes de OMS Europa, el cual nos resume experiencias y modelos de práctica en este sentido: Using price policies to promote healthier diets (2015). Sus conclusiones son claras: esta medidas son factibles, pueden influir en los patrones de consumo y de compra (en algunos casos), se ha podido identificar impactos medibles derivados en los hábitos alimentarios y de salud, y además, podrían generar ingresos revertibles en prevención y la salud pública. De interesante lectura, os resumo las experiencias de las que habla y que en el texto se desarrollan con mayor profundidad:



Dinamarca: Instauró un impuesto sobre las grasas saturadas de aproximadamente 2,15€ por kg en productos con más de 2,3 g de grasas saturadas por 100 (por ejemplo, carne, productos lácteos, aceites y grasas comestibles, la margarina y las mezclas para untar). Resultado: el impuesto redujo en un 10-15% el consumo a corto plazo de algunos productos. Lamentablemente (para mi) ya no está en vigor.

Finlandia: Un impuesto sobre los dulces, helados (0,95 € por kg) y refrescos con azúcar (0,22 € por litro). Resultado: disminución reportada en el consumo de dulces y refrescos en 2011 y 2014, pero no hay una evaluación formal para inferir la causalidad.

Francia: Un impuesto (aproximadamente € 0,07 por litro) sobre todas las bebidas no alcohólicas con azúcar o edulcorantes añadido que grava desde 2012 a los fabricantes franceses, importadores y establecimientos de comida de bebidas con adición de azúcar o edulcorantes, incluyendo refrescos, bebidas de frutas, aguas saborizadas y bebidas "light". Resultado: produjo una caída inmediata de las ventas de estos productos tras la introducción del impuesto. 

Hungría: Un impuesto sobre las bebidas endulzadas con azúcar, bebidas energéticas (con metilxantinas o taurina), productos de confitería, galletas saladas, condimentos, alcohol con alto contenido en azúcar y mermeladas de frutas y helados, que grava a tasas diferentes desde 2011. Resultados: se observó la reducción del consumo y la reformulación de los productos en cuestión.

Unión Europea: Un plan de ayudas para proporcionar frutas y verduras para los niños en las escuelas, financiado por la UE con contribuciones nacionales, privadas y de los padres. El plan llega a más de 8 millones de niños en más de 54 000 escuelas en 25 países participantes. 
En 2010/2011, la UE gastó 55,4 millones de euros (de los 90 millones de euros asignado al plan), junto a los padres y la cofinanciación privada fue de 44,5 M €, con lo que el gasto total estuvo ligeramente por debajo de 100 millones de euros. Resultados: se observó un aumento del consumo de frutas y verduras a corto plazo. El consumo y los impactos en la salud a largo plazo aún no se han podido determinar.

Pero escribiendo esta entrada encuentro otro punto de vista sobre las tasas realizado por una potente organización de consumidores. La revista OCU-Salud se plantea este mes la siguiente pregunta: Impuestos a la grasa y el azúcar ¿Quién se privaría por unos céntimos?  En sus conclusiones, la Organización de Consumidores y Usuarios, argumenta que penalizar grasa y azúcar como medida a secas, les "parece una medida inútil" y se adhieren a la opinión de aquellos que consideramos que la lucha contra la obesidad requiere un abordaje múltiple y adaptado a cada población. Me parece muy interesante conocer la opinión sobre este tema de los ciudadanos en tanto son consumidores activos (que es como considero a los asociados de OCU). Además su estudio nos desvela que:

  • el 87% de los consumidores creen que los impuestos de los productos saludables deberían ser mas bajos y los de los poco saludables más altos 
  • el 72% cree que debería subvencionarse el precio de la fruta y la verdura para aumentar su consumo
  • el 71% manifiesta que compraría productos saludables mas a menudo si su precio fuera menor
Uno podría llegar a pensar que con estas premisas, el consumo considerado en función de la variable precio es altamente predecible pero la misma encuesta nos ofrece dos datos más:
  • un 30% de los entrevistados manifiesta que un impuesto especial sobre los alimentos no saludables cambiaría sus compras
  • un 29% dejaría de comprar alimentos poco saludables si se les subiera el precio un 40%
De aquí parece derivarse que el precio es uno de los principales factores que influye en la elección de alimentos y que las estrategias de fijación de precios (implantación de impuestos) pueden ser disuasorias (al menos para una de cada tres personas). Es decir que estas medidas podrían actuar (respetando la libertad de decisión) en el concepto de los llamados “empujoncitos o nudge", moduladores de ciertas acciones como argumentamos en otro post. En definitiva, una estrategia de precios altos en determinados productos puede tener un importante efecto sobre su consumo, sobre todo en los países de bajos ingresos y de forma interesante en los grupos socioeconómicos más desfavorecidos. 

Lo dicho la modulación de precios no es "la" medida definitiva pero junto a una adecuada educación, información nutricional supone, si se complementan las tasas con ayudas a productos saludables, un ambiente de elección asequible a la ciudadanía que quiere poner salud en su plato independientemente de su nivel adquisitivo.





domingo, 15 de junio de 2014

Crisis? What crisis?


Nos dicen que la crisis se ha acabado. Como si por  decirlo y a base de repetir este mantra la palabra se convirtiera en realidad. ¡ABRAN LOS OJOS! Que el último informe de Cruz Roja sobre la Vulnerabilidad Social lo deja bien claro.  Ese informe es una radiografía social de la población atendida del cual se pueden extraer un cúmulo de reflexiones. Algunas como las siguientes:
  • La vulnerabilidad se feminiza: la atención se produce con la ratio de seis mujeres por cada cuatro hombres atendidos. 
  • Afecta, casi por partes iguales, a las personas en edad más activa y a las que tienen más de 80 años: “No hay niños y niñas ricos en hogares pobres”. 
  • El desempleo masivo empuja a la pobreza y a la vulnerabilidad pero tener estudios no blinda contra el riesgo social. 
  • Los principales problemas económicos son carecer de ingresos, tener rentas inferiores a 500 euros mensuales, percibir pensión de viudedad de baja cuantía y ser parado/a de larga duración (más de 2 años).
  • Los problemas de vivienda están en aumento entre la población y como es lógico, este panorama está influyendo negativamente en la vida familiar. La mal trecha economía doméstica ha de dirimirse entre hipotecas y comida, dos bienes protegidos por la constitución.
  • Los problemas se acumulan. Casi la mitad de las personas atendidas tiene problemas como la dependencia, otra enfermedad grave, discapacidad sobrevenida y depresión (todo ello más presente en mujeres que en hombres).

El blog de "El Francotirador" Héctor Esteban (@Hesteban15) recientemente, narraba una historia "tan dura como real". En resumen, en una clase de primaria de un colegio público, la madre de una niña que celebraba su cumpleaños, repartía zumos y bollos entre los escolares. Un niño se le acercó para preguntarle si le había sobrado algún zumo. Ella tras ofrecérselo le apostilló: ¿Qué te has quedado con hambre? a lo que él respondió: "No, pero así mañana tendré algo para desayunar".

Y mientras tanto, cada año se generan en nuestro país 7,7 millones de toneladas de desperdicios alimentarios de los que una parte nada despreciable, el 42%, corresponde a los hogares. Según una encuesta realizada por Consumolab (Ainia), seis de cada diez consumidores reconocen que despilfarran alimentos en alguna ocasión sin embargo, esta conciencia no tiene traducción directa con los hábitos. 


Propuestas interesantes fueron objeto de otra entrada de este blog. Lamentablemente esta pasando totalmente desapercibido la proclamación del Año Europeo contra el despilfarro de Alimentos que ha querido plasmarse en estas imágenes.

Una de las dinamizaciones más interesantes de SESPAS es, sin lugar a dudas para mi, los análisis bianuales que realiza sobre diferentes temas relacionados con la salud. Análisis, reflexiones y recopilatorios que escritos por un grupo de profesionales diversos publica  cada dos años desde 1998. Este año el Informe SESPAS 2014 se ha dedicado a la crisis económico - financiera y sus implicaciones en la salud. Muy interesante en conjunto y de recomendada consulta, pero quiero traer a colación uno de los artículos que aborda el impacto de la crisis en el derecho a una alimentación saludable.


El derecho a la alimentación supone el acceso y disfrute a los alimentos y nutrientes básicos que se necesitan para desarrollar una vida sana y activa. Un 4% de la población de nuestro país carece de recursos para hacer frente a su alimentación básica. Y es que la crisis ha condicionado grupos (con menos ingresos, menos estudios, minorías étnicas) que presentan inseguridad alimentaria.

Los ciudadanos han tenido que cambiar sus hábitos para recortar gastos. Se ha reducido la cantidad de alimento ingeridos y el gasto de compra de alimentos caros, carne de vacuno, pescado que se compensa con un aumento de consumo de pollo, carne transformada y congelada, y de legumbres. Se compra en lugares que ofertan mejores precios  aunque no siempre este criterio se asocia a la calidad nutricional. La crisis favorece la compra de alimentos altamente procesados, energéticos pero menos nutritivos, que paradójicamente conducen al aumento de la prevalencia de obesidad en niveles socioeconómicos bajos. 

Queda mucho camino por recorrer, mucha educación por hacer, mucha solidaridad (bien entendida) por practicar y sobre todo hace falta mirar a la crisis y sus problemas directamente a los ojos. Y sobre todo lo que no podemos es mirar hacia otro lado y preguntarse como sino fuera con uno: Crisis? What crisis? 



lunes, 11 de marzo de 2013

¿Y cual es mejor?


Tomada de www.antoniorico.com
Esta entrada ha quedado actualizada en fecha 7 de enero de 2017 en el siguiente post: Y el premio a la mejor dieta es para...

Esta es una pregunta inevitable cuando surge el tema de las dietas. Cuanto más profundizamos sobre este tema más dudas surgen para contestar.

¿Mejor para que fin? 
No podemos poner en el mismo saco todosa los motivos. No querer coger peso es differente a bajarlo, cuidar los huesos no es equivalente a controlar la glucemia o incluso proteger nuestro corazón. Así que coincido con el experto en nutrición A Bender cuando decía que el secreto es “Comer un poco de todo y mucho de nada”. Pero acabo de conocer un estimulante intento publicado en la revista norteamericana U.S. News &World Report para intentar resolver esta duda (y además a mi gusto… ¿Mejor para qué?). Esta revista se hizo muy conocida por su informe anual de clasificación de las universidades y hospitales estadounidenses y ahora pone en práctica su experiencia con las dietas. 

Un panel de expertos en EEUU, a requerimiento de la revista, ha procedido a la evaluación y calificación de diferentes dietas según siete parámetros: su capacidad de hacer perder peso a corto plazo, a largo plazo, la facilidad de su realización, su valor nutricional, su seguridad alimentaria, su adecuación a la diabetes y su adecuación a la salud del corazón. Para cada uno de estos apartados ha pedido que las valoraran de 0 a 5 y con los resultados obtenidos se ha procedido a su ordenación.

Interesante el pódium que ha supuesto la distinción con “medalla de oro” para aquellas que han superado los 4 puntos de media. Y ¿cuál ha sido globalmente la mejor valorada? Depende lógicamente para que aspecto se considere. Así que os desvelo la clasificación que han realizado. Esto me recuerda inevitablemente a los Oscar de Hollywood: “And the winner is…”


La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) ha sido muy bien valorada en las diferentes categorías por los nutricionistas, especialistas en diabetes y enfermedades del corazón y expertos consultados. Lógicamente al perseguir un enfoque para tratar la presión arterial alta ha conseguido las puntuaciones más altas para la salud del corazón, la integridad nutricional, y la seguridad fueron sorprendentes. También obtuvo buenos resultados como dieta para bajar de peso a pesar de que no estar diseñada para ese fin. Las evaluaciones de los expertos, suman una calificación global de 4,1 de 5 puntos posibles, por lo que la dieta fue la mejor clasificada.

¿En que consiste la dieta DASH?

La llamada dieta DASH es una dieta rica en frutas, verduras, hortalizas y lácteos desnatados, que incluye cereales integrales, pollo, pescado y nueces y pequeñas cantidades de carnes rojas, dulces y bebidas azucaradas. Esta dieta es baja en grasa total, grasa saturada y colesterol a la vez que es rica en potasio, magnesio y calcio. Se ha estimado que la dieta DASH reduce la presión arterial sistólica en 1,7 mmHg.

Dependiendo de las necesidades energéticas de cada individuo, éste podría ser el número de raciones de cada grupo de alimentos sobre el que realizar las recomendaciones:
Grupo Alimenticio
Raciones/día según el volumen energético de la dieta
1.600 kcal
2.000 kcal
3.100 kcal
Cereales y productos derivados
6
7-8
12-13
Verduras
3-4
4-5
6
Frutas
4
4-5
6
Productos lácteos bajos en grasa o sin grasa
2-3
2-3
3-4
Carnes, aves y pescado
1-2
2 o menos
2-3
Nueces, semillas y guisantes secos
3 / semana
4-5 / semana
1
Grasas y aceites
2
2-3
4
Dulces
0
5 a la semana
2


¿Y dónde ha quedado la Dieta Mediterránea?
En esta clasificación queda bien situada, entre las 5 de mayor puntuación. Sólo dos decimas la separan según este reporte de la DASH. Estos expertos la destacan en los apartados de seguridad alimentaria, nutrición, salud cardiovascular y su función en la diabetes. Pero, lógicamente queda más pobremente valorada en la pérdida de peso a corto y lasgo plazo.

Si bien se acepta que la gente en los países que bordean el Mar Mediterráneo viven más años y presentan menos cáncer y enfermedades cardiovasculares que otras culturas, el (aparente) secreto es un estilo de vida activo, control de peso y una dieta baja en carnes rojas, azúcares y grasas saturadas y alta en vegetales, frutas, verduras, frutos secos y otros alimentos como el pescado, siendo acompañada moderadamente de vino. Claro está que no existe un modelo único de dieta mediterránea, y que las culturas mediterráneas han perdido de forma notable esta seña de identidad y salud quedando como referente de buena práctica o patrón al que hemos de volver. A decir de El nutricionista de la general "vivimos de las rentas de la dieta mediterránea"

Pero los estudios siguen aportando bondades a sus componentes. Recientemente (25.02.13) el New England Journal of Medicine ha publicado un artículo de investigadores españoles en el que se concluye que, entre las personas con alto riesgo cardiovascular, una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva extra virgen o frutos secos reduce la incidencia de eventos cardiovasculares como el infarto, el ictus o la muerte cardiovascular.

Mientras que nos vamos convenciendo que es posible modificar nuestra dieta y hacerla más saludable podemos intentar pequeños cambios encadenados que consigan ventajas y consoliden una agradable y adecuada alimentación. En esta propuesta,  proponen 5 pasos, a razón de uno por semana, para en un mes "limpiar" o  tener una dieta mejor, yo lo he modificado un poco:

PRIMER PASO: Incluye una fruta natural en cada tiempo de comida: desayuno, comida y cena. Una medida sencilla para acercarse al lema “cinco (frutas, vegetales y verduras) al día”

SEGUNDO PASO: Olvida la comida rápida (fast food) déjala como último recurso. Reivindica la cuchara y el tenedor.

TERCER PASO: Atrévete a introducir los cereales integrales en tu dieta, prueba de forma escalonada con el pan integral, la pasta integral y el arroz integral.

CUARTO PASO: Di adiós a los refrescos y bebidas azucaradas. La mejor bebida es el agua.

QUINTO PASO: Añade a la comida de media mañana y media tarde un vegetal.

SEXTO PASO: No añadas sal a los alimentos una vez servidos.

Si como dice un proverbio africano: "Mucha gente pequeña, en muchos pequeños lugares, harán pequeñas cosas que transformaran el mundo", podemos empezar por nosotros mismos. Nuestra salud nos lo agradecerá.


martes, 19 de febrero de 2013

Dieta de los trabajadores en tiempos de crisis




Hace unos días, la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI) publicaba  un informe sobre los hábitos de comida en la jornada laboral. Muchos  trabajadores, por cuestión de horario, no pueden realizar la comida de mediodía en su hogar y, en un escenario de crisis económica, las fiambreras o la búsqueda de alternativas se convierten en elementos de análisis.

Se calcula que seis de cada diez trabajadores (siete de cada diez en la ciudad de Valencia) se ven abocados a comer fuera de casa. En los tiempos que soportamos son necesarios una media de 10,85 euros cada día (12 € en Valencia) para realizar una comida fuera de casa.  Pero la comparación de los datos  con la misma encuesta realizada hace ahora dos años (2010) me ha sugerido nuevos elementos de  reflexión.
  • Hay una mayoría de trabajadores que comen de menú (58%), unos pocos  a la carta (4%) y cada vez más personas (37%) salen de casa con su fiambrera. Esta cifra ha supuesto un aumento de 9 puntos con respecto al año 2011.
  • El agua es la bebida consumida en primer lugar (44%), seguida de la cerveza (25%), el vino (19%) y los refrescos (14%).
  • Ha aumentado el porcentaje de consumidores que piden plato de cuchara (del 11 al15%) y ha disminuido el de consumidores de fast food (del 20 al 13%) y eso que es una opción barata.
  • Se mantiene el porcentaje de pasta (18-19%), baja el de pescado (del 15 al 12%) y el de carne (de 19 a 17%) y sobre todo se observa un incremento de la verdura (del 14 al 22%).
En definitiva leyendo de esta forma los datos da la impresión que la dieta de muchos trabajadores podría haberse visto beneficiada: se come menos, platos elaborados, más verduras y se ha disminuido el consumo de aquellos alimentos considerados como menos convenientes. Es como que  a la hora de ahorrar se ha impuesto en algunos sujetos algo de cordura o bien ¿se han retirado de comer fuera los que lo hacían de forma más caprichosa?
En cualquier caso no está de menos dar unas ideas para que las comidas fuera de casa cumplan la función de reponer la energía gastada junto a unos mínimos nutricionales  y de salud, por ejemplo:
  1. Varia el menú.
  2. Dedícale un tiempo (40 minutos): come despacio y mastica bien.
  3. Elige un menú variado que incluya alimentos de diferentes grupos de alimentos.
  4. Procura incluir vegetales frescos: hortalizas o verduras.
  5. Pregunta y elige fruta fresca para el postre.
  6. Acompaña la comida con agua.
  7. Procura ingerir cantidades moderadas de alimentos (compartir platos o pedir raciones medias raciones o raciones más pequeñas es posible). 
  8. Evita los aperitivos mientras sirven la comida.
  9. Limita el consumo de fritos, rebozados, empanados, guisos grasos, etc.
  10. No es imprescindible pedir, siempre, primer plato,  segundo y postre. 

A veces nos llevamos algunas sorpresas con lo que pedimos al comer fuera. Siempre recordaré la experiencia de un "arroz a banda" que me sirvieron en un local madrileño, consistente en arroz blanco con "una banda de tomate" y otra "banda de mahonesa". Os podéis figurar el grado de frustración y enojo que alcancé en aquel restaurante. Pero el colmo de los sucedáneos me lo compartió un amigo en FB hace escasamente una semana.  Esta "paella" (¡Limited edition!) vista en Reino Unido de la que os ofrezco documento gráfico.  "No comment".