Mostrando entradas con la etiqueta PREDIMED. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PREDIMED. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de noviembre de 2017

La convención NAOS-2017



Que la estrategia NAOS goza de buena salud es una realidad revalidada por la convocatoria de su Convención anual. Ya van once y esperemos que sigan en la brecha pues el interés y novedades que se desgranan en dicha cita lo justifica. Cabe felicitar al grupo de la AECOSAN que dinamiza la estrategia por el nivel mantenido en las mismas.

Esta vez, la conferencia inaugural fue una buena ocasión para escuchar a María Neira, quien alrededor de 2005 contribuyó de manera firme al alumbramiento de la Estrategia NAOS, actualmente directora del Departamento de salud pública, medio ambiente y determinantes sociales de salud de la OMS y que trazó las dinámicas de transformación de la salud pública para el siglo XXI. Los retos demográficos, el desarrollo urbano y la necesidad de nuevas fuentes de energía configuran una crisis urbana que junto a los estilos de vida y los factores de riesgo ambientales se deben convertir en oportunidades de acción para trabajar por la salud. Los responsables de salud pública deben basar sus estrategias en la evidencia científica, la investigación, el trabajo con otros sectores para proponer políticas de salud pública y definir intervenciones que además deben ser comunicadas a la población para conseguir su sensibilización y poder movilizar recursos.

Destaco, de forma totalmente subjetiva, cuatro llamadas de atención dadas: a) a los señores de la industria alimentaria para que no sacrifiquen nuestras arterias a favor del “sabor” y venta de sus productos; b) a que vendamos los efectos positivos de la salud pública, si el plomo ha desaparecido de la gasolina en aras de la salud de la población es importante destacar los beneficios en salud obtenido con ello; c) favorecer el empoderamiento de la acción en salud a los gobiernos de proximidad (ayuntamientos) para que se conviertan en verdaderos administradores de las condiciones de salud (ministros de salud); y, d) trabajar en consonancia con los objetivos de desarrollo sostenible.

La mesa redonda: De la promoción a la prevención: hábitos y entornos saludables para una vida sana, fue un interesante foro generador de ideas. Manuel Franco abordó una metodología diferente para conocer las posibilidades de actuación sobre el entorno urbano obesogénico o dicho de forma diferente otros caminos que generan evidencias para actuar. A través del Proyecto Heart Healthy Hoods en Madrid se conjugan técnicas (en este caso basadas en el análisis comunitario a través de Photovoice para conocer por qué en ciudades diferentes con características similar, las personas no utilizamos de igual forma las oportunidades de salud que nos pueden ofrecer.

Infografia
Cristina Campoy, justificó con profusión de evidencia cómo los primeros 1000 días de vida (desde la gestación hasta los dos primeros años) son claves para la prevención de la obesidad. La programación precoz del genoma se manifiesta en diferentes fenotípos que conducen a la expresión de obesidad. Estando involucrado en ello factores nutricionales (privación energética, ingestión de ácido fólico), de hábitos alimentarios (lactancia materna), de estilos de vida (tabaquismo), y como no, la microbiota intestinal.

La Dieta mediterránea también fue puesta en valor por Jordi Salas. Si los resultados del conocido estudio PREDIMED fue capaz de revolucionar la salud cardiovascular y cambiar diferentes guías nutricionales a nivel mundial, el estudio PREDIMED PLUS pretende ser un referente también para estudiar cómo este patrón alimentario es capaz de ligarse a la pérdida de peso mantenido cuando las grasas vegetales (aceite de oliva virgen extra) están presentes que aún puede ser más beneficiosa al sumarse la incentivación de la práctica de actividad física. Resultados preliminares parecen que se afianzan las bondades de la dieta mediterránea tanto para la salud cardiovascular como para una bajada y mantenimiento de peso sostenido y efectos ventajosos en la diabetes mellitus. Con mayor consistencia en la calidad de la grasa que en la disminución de su contenido o la de los hidratos de carbono. Aunque para llegar a conclusiones definitivas y la finalización de este estudio deberemos esperar aún unos años.

Como viene siendo habitual la Convención se cierra con el reconocimiento (X Premios NAOS)  de los proyectos y actuaciones que destacan en la promoción de una alimentación saludable o práctica de actividad física en diferentes hábitos (escolar, sanitario, familiar y comunitario, laboral) y a la iniciativa industrial. ¡Enhorabuena a todos los galardonados!

Este año el especial reconocimiento de la estrategia NAOS a aquella persona que se ha destacado en su trayectoria por un trabajo dedicado a la prevención de la obesidad infantil fue para la doctora María Neira.


En su alocución la ministra de salud, servicios sociales e igualdad, Dolors Montserrat  anunció que se está elaborando el Plan de Colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas en España 2017-2020, una apuesta de colaboración voluntaria con varios sectores (fabricación, distribución, vending, restauración moderna y catering) para reducir de forma paulatina el contenido de azúcar u otros nutrientes, como sal y grasas en los alimentos.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Una salsa sabrosa y saludable: el sofrito


Nadie debe dudar que el descubrimiento de América, con sus luces y muchas sombras, tuvo gran repercusión en nuestra forma de alimentarnos y que su herencia ha contribuido a que disfrutemos de un buen grado de salud. A una u otra orilla del Atlántico, todos nos enriquecimos con nuevos alimentos y bebidas y la cocina de ambos continentes sufrió una importante transformación marcando, el cambio al siglo XVI, un antes y un después en el repertorio culinario tradicional. Actualmente no se concibe el recetario de nuestro país sin referencias al tomate, la patata, las alubias, el maíz, el calabacín, el pimiento o el chocolate por poner algunos ejemplos. Sin ellos no tendríamos algunas joyas gastronómicas como el gazpacho andaluz, las patatas a la riojana, la fabada asturiana o el pisto manchego.

Una buena fusión intercontinental se produjo cuando uno de estos alimentos, el tomate, se cruzó con el aceite de oliva. Bien en crudo, ensaladas y gazpacho, bien frito como es el caso del sofrito. No deja de sorprender las propiedades que reúne este maridaje para "conjurar" algunos problemas de salud y dos estudios, publicados en los últimos años, nos explican las bondades de los sofritos.

Pero ¿qué es sofreír?
Llamamos sofrito a los alimentos que freímos ligeramente (sofreímos) con aceite de oliva virgen. El sofrito es la base fundamental de muchos platos de la cocina mediterránea. Casi no hay guiso sin sofrito. 

La técnica es sencilla. Se pone a calentar una sartén, cazuela o puchero con un generoso chorro de aceite de oliva virgen (extra), se echa la cebolla picadita y cuando empiece a dorarse, se añade el tomate cortado a dados pequeños. Se debe remover de vez en cuando. A esta base se le puede añadir ajo, pimiento verde o rojo, puerro, zanahoria, etc. Los ingredientes se añaden por orden de durezapor ejemplo primero incorporamos la cebolla y después ajo, pimientos y/o zanahorias para acabar con los ingredientes que suelten más agua y por supuesto, el tomate. El sofrito se puede enriquecer con distintos condimentos como hierbas aromáticas que se añadirán el último momento. Dos últimos consejos, no os excedáis con las especias y, con lo que hoy conocemos, cocinad a fuego lento siempre. Mi amiga Marga de Honrubia es toda una especialista en el manejo prolongado del tiempo para sus pistos, deliciosos y muy nutritivos.  

Se sabe que las dietas ricas en polifenoles están asociadas a la prevención de enfermedades cardiovasculares y degenerativas. Y en 2013 un estudio publicado en la revista Food Chemistry, nos desgrana los componentes de referencia del sofrito mediterráneo (tomate, cebolla, aceite y, en algunos casos, ajo) y concluye que el sofrito mediterráneo, tiene una elevada concentración de polifenoles. Si bien el trabajo analizó diez tipos de sofritos comerciales los resultados son extensibles al sofrito casero. Además desvela que los sofritos contienen más polifenoles que los tomates o zumos de tomate ya que la presencia de ajos, aceite o cebollas también aportan polifenoles y que parece existir un efecto sinérgico (potenciador) entre estos ingredientes.

Más recientemente, en 2017, se han publicado en la revista Food Research International, los resultados de un estudio que explora los efectos de sinergia entre los distintos ingredientes que lleva el tradicional sofrito de tomate y sus efectos en la producción de licopenos.

El estudio concluyó que los tiempos de cocción más largos, cercanos a la hora, y la introducción de la cebolla en esta salsa están relacionados con una mayor producción de licopenos (5-Z-licopeno, 9-Z-licopeno y 13-Z-licopeno), beneficiosos por su capacidad antioxidante y sus potenciales beneficios protectores frente al cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

En el, la cebolla demostró ser el ingrediente más interesante en la elaboración del sofrito casero debido a su efecto potenciador sobre la isomerización del licopeno y su uso combinado con un tiempo de procesamiento adecuado (aproximadamente de 60 minutos) puede mejorar la presencia de los carotenoides en los productos derivados del tomate.


Y al tomate, ¿le añadimos azúcar para quitar la acidez?
Muchas salsas de tomate frito y ketchups comerciales presentan cantidades importantes de azúcar que los consumidores ingerimos sin darnos cuenta. Este sabor dulzón disimula (corrige) o modifica el gusto de la salsa. Si quieres conocer más sobre el azúcar que no vemos puedes repasar este post. Pero resulta muy elocuente este ejemplo de sinAzucar.org, esta web es un proyecto artístico que pretende mostrar mediante la fotografía la cantidad de azúcar libre que tienen en su composición muchos de los alimentos que consumimos habitualmente.
En nuestros guisos caseros aunque la mayoría de cocineros recomiendan para que las salsas no resulten ácidas, agregar una cucharadita de azúcar al prepararlas, podemos prescindir tranquila (y saludablemente) del azúcar. Y aunque yo nunca se lo he añadido, si a alguien le molesta esa acidez y desea disimularla, también puede hacerlo añadiendo una pizca de bicarbonato o directamente un poco de zanahoria rallada. ¡Salud!


viernes, 6 de enero de 2017

Y el premio a la mejor dieta es para...





Analizar de forma objetiva las dietas existentes para poder llegar a la conclusión de cuál es la mejor dieta para comer de forma saludable es a la vez que un atrevimiento una tarea productiva. Quizá cuanto más profundizamos sobre este tema más dudas nos surgen para contestar de forma contundente.
Aproximadamente hace un año fueron publicadas la última "Guía dietética para Americanos 2015-2020" en la que, entre muchas otras cosas, vienen a decir que "el conjunto de pruebas examinadas identifica que un patrón dietético saludable es el que presenta un alto contenido en verduras, frutas, cereales integrales, productos lácteos bajos o sin grasa, mariscos, legumbres y nueces; moderado en alcohol (en adultos); bajo en carnes rojas y procesadas y bajo en alimentos y bebidas azucaradas y en cereales refinados.

En sus recomendaciones venían a expresarlo con las siguientes ideas:

  • Sigue un patrón de alimentación saludable a lo largo de tu vida.
  • Un patrón de alimentación saludable incluye:
    • Una variedad de vegetales de diferentes tipos.
    • Frutas, especialmente enteras.
    • Féculas, al menos la mitad de ellas integrales.
    • Lácteos bajos en grasa o desnatados.
    • Una variedad de proteínas incluyendo marisco, carnes magras, huevos, legumbres, nueces, semillas y productos de soja.
  • Un patrón de alimentación saludable limita grasas saturadas, trans, azúcar añadido y sodio. Por tanto:
    • Los azúcares añadidos deben suponer menos del 10% de las calorías diarias.
    • La grasa saturada también debe aportar menos del 10% del consumo energético diario.
    • Consume menos de 2.300 mg de sodio al día
    • Si se consume alcohol debe hacerse con moderación (una copa al día en mujeres y dos en hombres)
  • Las necesidades de nutrientes deben ser principalmente cubiertas por comida incluyendo alimentos densos en nutrientes.
  • Los patrones alimentarios saludables son adaptables: los individuos tienen mas de una manera de alcanzar un patrón de alimentación saludable que debe tener en cuenta su entorno sociocultural y sus preferencias personales.
  • Además de una alimentación saludable, debemos mantener una actividad física regular.
El tercero de los puntos que "los patrones saludables son adaptables" significa que existen muchas concepciones de como configurar una dieta y evidentemente es reconocible por todos que el patrón de dieta mediterránea y el de dieta ovo-lacteo-vegetariana pueden ser también estándar de dietas saludables.


Hace unos días (4 de enero) la revista norteamericana U.S. News & World Report ha publicado un estimulante y fundamentado ranking con el objeto de establecer según la consideración de un grupo de expertos qué "dieta" es la mejor para diferentes menesteres que van desde la facilidad de ejecución hasta bajada de peso, pasando por la diabetes o el cuidado del corazón. Pero en este foro mi preocupación es cuál es la que está más acorde con una alimentación saludables. Pues bien, cabe apuntar que el reconocimiento se lo llevan la dieta DASH y la dieta Mediterránea.

¿Y dónde ha quedado la Dieta Mediterránea?
En esta clasificación para el 2017, la dieta mediterránea queda muy bien situada, en un meritorio segundo puesto. Y lógicamente peor valorada en la pérdida a corto y largo plazo del peso.
Si bien se acepta que la gente en los países que bordean el Mar Mediterráneo viven más años y presentan menos cáncer y enfermedades cardiovasculares que otras culturas, el (aparente) secreto es un estilo de vida activo, control de peso y una dieta baja en carnes rojas, azúcares y grasas saturadas y alta en vegetales, frutas, verduras, frutos secos y otros alimentos como el pescado, siendo acompañada moderadamente de vino. Claro está que no existe un modelo único de dieta mediterránea, y que las culturas mediterráneas han perdido de forma notable esta seña de identidad y salud quedando como referente de buena práctica o patrón al que hemos de volver. Pero no olvidemos que esta tradición, saber hacer gastronómico y cultura culinaria ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. 

¿En que consiste?

Las principales características del patrón de dieta mediterránea tradicional son:
  • Consumo abundante de alimentos vegetales (cereales, frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos, semillas y aceitunas)
  • Aceite de oliva como fuente principal de grasa
  • Consumo entre moderado y alto de pescados y mariscos.
  • Consumo moderado de huevos y carne de ave.
  • Consumo moderado de lácteos (en la forma de queso y yogur).
  • Uso habitual de hierbas y especias variadas, como, limón, vinagre, ajo, romero, perejil, etc.
  • Bajo consumo de carne roja (principalmente ovina y caprina), pasteles y grasa saturada.
  • Consumo moderado de alcohol, principalmente en forma de vino durante las comidas.
  • Consumo de alimentos frescos, de transformación mínima, locales y de temporada.

Los estudios siguen apoyando las bondades de sus componentes y no podemos obviar el concienzudo trabajo que el equipo de los estudios PREDIMED y PREDIMED plus, está realizando para evidenciar científicamente las ventajas de esta dieta. Basta citar el artículo publicado en New England Journal of Medicine en el que se concluye que, entre las personas con alto riesgo cardiovascular, una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva extra virgen o frutos secos reduce la incidencia de eventos cardiovasculares como el infarto, el ictus o la muerte cardiovascular.


Pero la campeona en este ranking ha sido la llamada dieta DASH. DASH son las siglas en inglés de Dietary Approaches to Stop Hypertension (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión).
La dieta DASH ha sido la mejor valorada de forma general (4,2 sobre 5) y como dieta saludable (4,8 sobre 5) pero también queda muy bien parada para otras circunstancias de entre las 38 dietas analizadas (diabetes, corazón). Creo que con este son 5 los años consecutivos que se hace con este título. Como se resume en el siguiente cuadro, sólo obtiene menor puntuación y peor posición si se contempla como dieta para bajar el peso "per se".
http://health.usnews.com/best-diet/dash-diet

¿En que consiste?
Este tipo de alimentación puede ayudar a bajar la presión arterial alta y el colesterol y otras grasas en la sangre. Se ha estimado que reduce la presión arterial sistólica en 1,7 mmHg. Es una dieta rica en frutas, verduras, hortalizas y lácteos desnatados, que incluye cereales integrales, pollo, pescado y nueces y pequeñas cantidades de carnes rojas, dulces y bebidas azucaradas. Esta dieta es baja en grasa total, grasa saturada y colesterol a la vez que es rica en potasio, magnesio y calcio. 
Estas podrían ser el número de raciones de cada grupo de alimentos sobre el que realizar las recomendaciones, dependiendo de las necesidades energéticas de cada individuo:

Grupo Alimenticio
Raciones/día según el volumen energético de la dieta
1.600 kcal
2.000 kcal
3.100 kcal
Cereales y productos derivados
6
7-8
12-13
Verduras
3-4
4-5
6
Frutas
4
4-5
6
Productos lácteos bajos en grasa o sin grasa
2-3
2-3
3-4
Carnes, aves y pescado
1-2
2 o menos
2-3
Nueces, semillas y guisantes secos
3 / semana
4-5 / semana
1
Grasas y aceites
2
2-3
4
Dulces
0
5 a la semana
2


Tres formas o maneras de plantearse la dieta (con pocas diferencias entre ellas) que tienen muchas ventajas para la salud y pocos inconvenientes. ¿Os animáis?