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jueves, 24 de noviembre de 2016

Pongamos tasas a las bebidas azucaradas para no amargarnos la salud



Con la disponibilidad de alimentos que tenemos a nuestro alcance es muy fácil consumir demasiado azúcar, sea de forma consciente o no. Porque cuando hablamos de azúcares simples no debemos ceñirnos sólo al azúcar de mesa, los dulces o los pasteles sino que también debemos tener presente el que existe oculto en otros alimentos como salsas de tomate, kétchup, galletas, helados, cereales de desayuno, bollería industrial, chocolates, cacao en polvo, conservas, aperitivos, embutidos, yogur y lácteos. Para más información consultad en otra entrada de este blog, Ah! pero si tuviéramos que señalar algún alimento como fuente de azúcar señalaría sin dudar a las bebidas azucaradas (isotónicas, zumos y refrescos azucarados) cuyo consumo va en aumento de forma especialmente preocupante entre los niños y adolescentes.


Desde un punto de vista nutricional no es imprescindible el azúcar sencillo de la dieta. En las nuevas directrices sobre la ingesta de azúcares de la Organización Mundial de la Salud se recomienda reducir el consumo de azúcares libres, tanto en adultos como en niños, a menos del 10% de la ingesta calórica total (recomendación firme). Pero además añaden una recomendación condicional que es bajar del 5% de la ingesta energética total si se pretenden conseguir beneficios adicionales para la salud.

Para una dieta tipo de 2000 kcal esto significaría menos de 50 g en el primer supuesto (10%) y  menos de 25 g de azúcar (5%) simple para conseguir un bonus extra de salud.

Por ello, reducir el consumo excesivo de azúcares puede suponer un fuerte impulso parar la epidemia de la obesidad y la diabetes, aunque no sólo requiere de la voluntad individual sino que por parte de los países se establezcan planes de acción globales que comprendan la instauración de impuestos sobre las bebidas azucaradas, la restricción de la comercialización de los productos azucarados a los niños y la educación de los mismos en este sentido.
Acceder al informe resumen

Según recoge el informe: Fiscal policies for diet and prevention of noncommunicable diseases: technical meeting report, de OMS (2016), una tasa del 20% sobre las bebidas azucaradas puede conducir la reducción de su consumo de un 20% aproximadamente, además de prevenir la obesidad y la diabetes. Y si además se acompañara de un subsidio para que las frutas y hortalizas frescas redujeran sus precios en un 10-30%, se potenciaría el consumo de las mismas sin lugar a dudas. 

Varios países han adoptado medidas fiscales para proteger a las personas de los productos que perjudican la salud. Por ejemplo, México introdujo en 2014 un impuesto especial sobre las bebidas no alcohólicas con azúcares añadidos de un peso por litro de refresco, lo que significó un aumento del 10% en el precio de venta al público. Un reciente artículo en el BMJ, estimó que tras la tasa, la compra de estas bebidas disminuyó un 6% aproximadamente, llegando al 12% en el último mes medido (diciembre de 2014). También Hungría, desde 2012, grava los productos envasados con alto contenido en azúcares, sal o cafeína. Cómo podéis ver medidas de lo más interesante.

Estas medida favorecerían con mayor intensidad a las poblaciones vulnerables, como los consumidores de bajos ingresos, ya que son más sensibles a los precios. En el estudio mexicano aludido el promedio de disminución de compras en los hogares de nivel socioeconómico bajo el promedio de disminución fue del 9% llegando al 17% en diciembre de 2014. Esto se puede interpretar como que en términos de salud obtendrían un mayor provecho de los cambios en los precios relativos de los alimentos y bebidas. Basta recordar que la obesidad tiene una mayor prevalencia en estos estratos socioeconómicos.

Sin embargo, se debe trabajar desde el ámbito educativo la rehabilitación del agua (nada tan simple como saludable) como la bebida por excelencia. Paradójicamente, el agua ha perdido su lugar de primaria y cualquier campaña para conseguir que la busquemos como primera fuente de hidratación será muy bienvenida. Las escuelas son un entorno clave para enseñar a los niños una hidratación saludable y formar comportamientos positivos a largo plazo para el consumo de bebidas. 

Acceder a la revisión.

Las intervenciones basadas en la escuela pueden llegar a grandes grupos de niños de todas las clases sociales, y los mensajes aprendidos pueden llevarse a casa a las conductas de impacto en la familia y en otros lugares. Como los niños a menudo consumen al menos una comida o refrigerio durante el día escolar, la promoción de opciones saludables de bebidas en estas comidas puede reforzar su conocimiento y comportamiento nutricional saludable. En este sentido, tener una política de nutrición escolar saludable parece ayudar a reducir el consumo de bebidas refrescantes con azúcar. Una revisión de estrategias en el ámbito escolar revisa los tipos de acciones, el número y los componentes que pueden hacer más exitosas las actividades para estimular el consumo de agua como bebida principal. En el texto han categorizado los componentes clave para la acción según sean educacionales, del entorno o parentelas, o bien modelos mixtos o multi-componente evaluando el rango de intervenciones  diversas a realizar. Desde aquí podéis acceder a ella.






jueves, 19 de mayo de 2016

Un dia para recordar que hemos de hidratarnos bien siempre


En realidad, somos un sistema que tiene continuas perdidas de líquido. En condiciones normales, el cuerpo viene a perder entre 2 y 2,5 L de agua cada día para eliminar sustancias tóxicas, rebajar la temperatura corporal o ayudar a un buen tránsito intestinal. Orinar, respirar, sudar y defecar son las principales formas de eliminar el agua que tenemos. Reponer el líquido elemento, rehidratar el organismo, es una función que debemos de realizar de forma constante. Suerte que la sed, muchas veces, nos avisa de esta necesidad aunque otras tantas ¡no le da tiempo! y hemos de practicar a conciencia una "rehidratación preventiva".

Se acerca la celebración (28 de mayo) del Día Nacional de la Nutrición (DNN) y este año la hidratación ha sido elegida como eje central del mismo. "Hidratación también es salud" es el lema escogido por la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) para centrar las actividades de este año. Vale la pena darle un repaso a la siguiente presentación para repasar algunos conceptos.
Presentación para conferencias de FESNAD

Los valores de referencia de ingesta de agua establecidos por la European Food Safety Authority (EFSA) se encuentran en su documento (Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water) de 2010, quedando gráficamente como sigue:

Si bien para la rehidratación el agua se sobra y basta, podemos aprovechar el agua contenida en diferentes combinaciones de bebidas (y también alimentos) pero sabiendo que pagaremos un "precio en forma de energía" o consumo de otras sustancias  prescindibles. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) concretó en su Pirámide de la Hidratación Saludable una guía que hace comprensible la utilización de diferentes bebidas en este cometido como vimos en esta entrada del blog.  

El color de la orina: una pista para saber si he de beber más 


Normalmente, la orina diluida es casi incolora y la orina concentrada es de color amarillo oscuro. Ello puede orientar en personas sin problemas de salud sobre la necesidad de  modificar su consumo de agua. Una orientación la teneos en este gráfico

Existen circunstancias externas que pueden modificar el color de la orina como los alimentos (los rebollones  o la remolacha le dan un color rojizo) o los medicamentos (propofol y sildenafilo le dan un color azulón). Otros colores distintos del amarillo pueden manifestar anormalidad, así una orina turbia blanquecina y de fuerte olor, podría estar asociada a una infección de orina. 

 
Una memoria externa (app) para controlar la ingesta de agua

Una situación general que suele pasar muy a menudo y, sobre todo, en personas mayores es saber no sólo cuánto beber sino controlarlo para beber de forma rutinaria aún sin sed. Y hoy en día una app nos puede recordar cantidad, intervalo horario y hacer el registro para tenerlo controlado.

Está aplicación aúna dos funciones complementarias: la de registrar la cantidad de agua que se bebe a lo largo del día y la de mantener un sistema de alertas configurables para garantizar los niveles deseables. Por tanto, puede usarse tanto para que una persona reporte cuáles son sus hábitos y cantidades ingeridas a lo largo de un periodo, así como para establecer una pauta concreta de hidratación a lo largo de cada jornada, dentro de un plan dietético.

La aplicación (que también está en castellano) solicita inicialmente datos generales del usuario, tales como peso, nivel de actividad física y sexo. Con esa información calcula la cantidad recomendada de agua diaria aunque este dato también puede introducirse manualmente. La aplicación es gratuita y no requiere identificación nominal ni ningún dato de filiación o correo electrónico (¡esto es un alivio!).


¿Que podemos trabajar con ella?
  • permite ir introduciendo la cantidad de agua que ingiere
  • permite elegir el tipo de recipiente del que se bebe (un vaso, un botellín, una jarra) y ajustar el nivel de su contenido 
  • ofrece un gráfico del nivel de cumplimiento del objetivo diario, a modo de círculo que se llena 
  • recoge el porcentaje y la cantidad total
  • muestra una gráfica de barras con expresión de los valores registrados a lo largo de la semana, señalados mediante un código de colores (rojo, amarillo o verde) referidos al nivel preestablecido
  • dispone de un sistema de alertas personalizable que pueden activarse o anularse

Y así podemos tener una buena ayuda para rehidratarnos, recordar cuándo hemos de beber y controlar si lo hemos hecho de forma suficiente. ¡Salud!




jueves, 25 de febrero de 2016

Calma tu sed con agua pero ¿de red o de botella?


Si tienes sed, nada como el agua. Y el agua del grifo es, en principio, la opción más económica y más saludable para el medio ambiente. ¡Y la de veces que me han preguntado y dicho lo mala que era el agua del grifo! 

Evidentemente su sabor, según que zonas consideremos, puede ser que no responda al ideal de agua como sustancia líquida insípida además de incolora e inodora. Pero no cabe duda que el agua de la red cumple su función de hidratación en adecuadas condiciones de seguridad y salubridad, al menos así se desprende de los informes publicados de los que se dispone. Según estos, la calidad sanitaria del agua de consumo en España en el año 2013 fue considerada apta para el consumo en el 99,3% de los boletines de análisis oficiales notificados en el Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC). Información relevante si se conocemos que se corresponde con la utilizada por el 90% de la población cansada, es decir los residentes de un 79,9% de los municipios existentes.

La conformidad con la legislación por grupo de parámetros estaba por encima del 99% en el caso de los microbiológicos (99,7%), químicos (99,5%), plaguicidas (99,9%) y organolépticos (99,8%). Si bien existieron algunos parámetros con una conformidad con la legislación menor del 98% como fueron: sulfato (89%), actividad alfa total y cloruro (95%), cloro libre residual y sodio (96%).

En mayo de 2014, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó un estudio sobre el agua de la red en hogares de 62 municipios de las que analizaron las características propias de su origen (su grado de mineralización y dureza), su calidad higiénica y el nivel de posibles contaminantes. Se tomaron muestras de 50 capitales de provincia y de 12 localidades de mediano y pequeño tamaño.

El agua fue de una calidad buena o excelente en 55 localidades y sólo en 7 de las estudiadas (Lebanza, Ciudad Real, Palma de Mallorca, Arándiga, Barcelona, Huelva y Logroño) encontraron deficiencias que, sin ser graves como para decir que el agua no era potable, si que requerirían medidas de corrección. A la hora de interpretar esto, se ha de considerar que el agua puede cambiar según la estación y la meteorología.

¿Qué pasa con el agua mineral?

El agua mineral procede de depósitos subterráneos profundos que sale espontáneamente al exterior a través de un manantial o se extrae mediante una perforación.El origen de estos depósitos es la lluvia que, tras ser absorbida por la tierra, queda retenida por una capa impermeable formando un acuífero. Los terrenos que el agua atraviesa en ese camino actúan como un filtro que elimina los microorganismos y las sustancias extrañas. La lenta circulación del agua dentro de estos depósitos, hace que se cargue de minerales procedentes de los terrenos con los que está en contacto.


Según nuestra legislación éstas pueden distinguirse de las restantes aguas de bebida ordinarias: por su naturaleza, caracterizada por su contenido en minerales, oligoelementos y otros componentes y, en ocasiones, por determinados efectos; por su constancia química y, por su pureza original.


La demanda de agua embotellada se incrementa año tras año. En España, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el consumo acumulado en 2015 hasta noviembre ha sido de 55,2 litros de agua envasada al año por habitante, lo que supone un incremento notable de las cifras estimadas para 2011 (51,5 L per cápita). Su sabor y diferentes propiedades organolépticas las hacen gustativamente deseables y salvo aquellos que viven cerca de su origen habitualmente las consumimos embotelladas. Pero no todo el agua embotellada es mineral, puede, aunque en menor proporción, ser de manantial o incluso agua potable preparada o tratada. 

Y si consideramos los envases ¿tiene igual agua embotellada en cristal o plástico?


De vidrio o cristal se fabrican muchos envases y embalajes para alimentos y bebidas. El vidrio, uno de los materiales más cotidianos y con el que estamos continuamente en contacto, se fabrica básicamente a partir de sílice, caliza y sosa. Sustancia dura, frágil, translúcida, refringente (produce refracción de la luz) y mala conductora del calor la electricidad, el vidrio posee características que hacen que no interfiera con las propiedades de los productos que contiene. Su degradación química y erosión física son tan lentas, que no liberan sustancias que puedan resultar perjudiciales para el entorno.
Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por pequeñas moléculas o monómeros que, junto a sus aditivos, pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento. 

Existe una gran variedad de plásticos y para clasificarlos, se usa el siguiente sistema de codificación:




Los productos llevan una marca (el símbolo internacional de reciclado) con el número del código correspondiente en medio según el material específico.

El objetivo de este código es la identificación del tipo de polímero del que está hecho el plástico para su correcto reciclaje.



y OTROS (7): Discos compactos, aparatos electrónicos, lentes de sol, lámparas para automóviles, teléfonos y juguetes.

El número presente en el código, está designado arbitrariamente para la identificación del polímero del que esta hecho el plástico y no tiene nada que ver con la dificultad de reciclaje o la dureza del plástico en cuestión. ¡Y por supuesto nada que ver con el número de re-utilizaciones del envase que podemos hacer!

¿Qué ocurre con el agua embotellada?
Un estudio español de 2014 se ha centrado en aquellos compuestos que se pueden transmitir desde las botellas de plástico o vidrio al agua. En concreto, ha analizado cinco tipos de ftalatos –ésteres de ácido ftálico–, el dietilhexiladipato (DEHA), el octilfenol, el nonilfenol y el bisfenol A (BPA). Estas sustancias son las habituales en la fabricación de los envases, pero pueden tener efectos tóxicos en los órganos reproductores y en el sistema endocrino si superan ciertos límites.

Analizaron 131 aguas minerales de manantiales y tres aguas potables preparadas comercializadas en España. Las muestras se tomaron justo después del envasado en las plantas embotelladoras y tras un año de almacenamiento, para evaluar si durante ese tiempo se había producido la migración de componentes del plástico o aditivos.

Las conclusiones del estudio indicaron que tanto los envases de plástico o vidrio, como las aguas envasadas son completamente seguros para la salud y cumplen con la legislación vigente. Solo un 5,6% ofrecieron resultados positivos, aunque a dosis insignificantes. Los compuestos que aparecieron con más frecuencia son el DEHP o di(2-etilhexil) ftalato, relacionado con el tapón corona de los envases de vidrio, y el BPA, asociado a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable habitual en la industria.

(Habría que beber 231 litros de agua al día para alcanzar el límite que marca la legislación sobre el DEHP (0,05 mg/kg corporal/día) o 124 litros si se tratara del BPA).

La presencia de gas en el agua pareció potenciar ligeramente los procesos de migración, que, en general, estuvieron relacionados con el tipo de monómero o material plástico empleado para la fabricación del envase.

Pero en el 2015, otro estudio analizó en el laboratorio la actividad hormonal de 29 muestras de agua embotellada comercializada en el sur de España como “agua mineral natural” y procedente de diferentes manantiales naturales, los resultados indicaron que todas las muestras de agua tenían acción hormonal (estrogénica, androgénica, antiestrogénica y antiandrogénica), lo que sugeriría que el consumo de agua embotellada contribuye a la exposición humana de disruptores endocrinos. Sin embargo, los envases de plástico no son la única fuente de la contaminación y puede ser que la planta de procesado de agua y embotellado puedan también estar jugando un papel importante, entre otros.

Y ¿que problema existe en reutilizar los envases de las botellas?
Eso de rellenar una botella de plástico de agua de red, es una cosa frecuente que todos hemos hecho pero hemos de recordar que estos recipientes fueron diseñados y fabricados con la idea de un solo uso y en el mejor de los casos con la posibilidad de reciclar el plástico. 


Tres razones bien fundamentadas se dan desde el blog gominolasdepetroleo para no reutilizar las botellas de agua:
  • evitar que se introduzcan líquidos peligrosos para la salud, que puedan ser confundidos con agua.
  • evitar riesgos microbiológicos: contaminación microbiana, a menos que se laven de forma regular con agua y jabón.
  • el material plástico que compone la botella (el PET) puede ceder al agua ciertos compuestos potencialmente tóxicos, como antimonio. Aunque en condiciones normales de consumo, estos compuestos se encuentren en cantidades que, a priori, no suponen un riesgo para la salud, su cantidad puede aumentar con el tiempo de permanencia del agua en la botella y también con el número de reutilizaciones que hagamos de la misma, algo que se debe al deterioro del plástico.
En resumen, reutilizar las botellas un número moderado de veces no representa un riesgo para la salud, siempre que no se deje transcurrir mucho tiempo desde que se vacíe hasta que se rellene, no se exponga la botella al sol ni a elevadas temperaturas, ni se rellene con productos que no sean aptos para el consumo, etc.





lunes, 7 de julio de 2014

¡Hola calor!

Llega el verano y con él el calor. Sube la temperatura en nuestro entorno y como no, le damos nuestra más "calurosa" bienvenida: ¡Hola calor! Pero más temprano o más tarde pasaremos de saludarlo a sudarlo y le haremos perder su H dando paso a la "ola de calor".

Una noticia de prensa es la que ha hecho que me decida a hablar sobre este tema: "Un senderista pierde la vida por un golpe de calor en Beniarrés".  ¿Sabemos como defendernos del calor?

Los efectos del calor en las personas son variados y van desde la insolación, inflamación de las membranas que envuelven el sistema nervioso central (meninges) por la acción directa del sol sobre la cabeza, cuando nos exponemos durante mucho tiempo al sol; pasando por el agotamiento por calor un cansancio anormal producido por el cóctel (calor, humedad y ejercicio físico); el síncope (perdida del conocimiento) por calor o el golpe de calor donde el fracaso de la regulación de temperatura (sube por encima de los 41ºC) se le suma la afectación del sistema nervioso (desorientación, estupor e incluso coma). Estas dos últimas situaciones, síncope y golpe de calor, son verdaderas urgencias que requieren consulta y/o atención inmediata (Llamar al 112).

Los consejos generales son conocidos aunque creo que no practicados de forma generalizada: beber abundante agua y líquidos (sin alcohol, ni gran cantidad de azúcar ni de cafeína) aún sin tener sensación de sed; tomar alimentos y platos refrescantes (gazpacho, sopas frías), abundante fruta; usar ropa ligera y de colores claros; cubrirse la cabeza, refrescarse y, para aquellos aficionados a la actividad física evitar los horarios centrales del día y días de altas temperaturas para ejercitarse. En esta época del año hemos de protegernos (yo diría defendernos) del sol. La página del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad puede proveerte más información.


Hace poco difundía este irónico mensaje que nos recuerda, jugando con otras alternativas, cual es la mejor bebida para hidratarse. Que tal como vimos en otra entrada de este blog, hay bebidas que hidratan pero con excesivo coste energético.


Pero quizás debemos de ir un poco más allá recordando que tanto los lactantes y los niños (menores de 5 años) como las personas mayores, las personas dependientes y las que tengan enfermedades crónicas deben de extremar los cuidados por ser más vulnerables (pero atención no olvidemos que el senderista de la noticia aludida tenía 30 años). La Organización Mundial de la Salud recomienda beber entre 2 y 3 litros de agua al día, y establece pautas o guías para mejorar la calidad del agua potable.



Casi dos terceras partes (el 61%) de los mayores de 50 años en España reconocen que se hidratan de manera insuficiente, y un 31 por ciento afirma que toma menos de 1,5-2 litros de líquidos al día (Declaración de Madrid, 2011). Los mayores son especialmente vulnerables porque tienen alterada la sensación de la sed, tanto por el menor control de la homeostasis del metabolismo hidrológico como por la alteración de su capacidad de termorregulación mediante la transpiración.


Nota informativa AEMPS, 5/2014



Pero como se recoge en una reciente y recomendable NOTA INFORMATIVA de la Agencia Española de Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), es importante considerar el caso de los medicamentos que pueden agravar el síndrome de agotamiento–deshidratación o el golpe de calor en mayores. Así que es importante recordar que tratamientos pueden verse condicionados con el calor y viceversa.


Se hace imprescindible evaluar completamente el estado de hidratación (clínicamente -ver tabla-, la ingesta de líquidos, medición del peso, de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial y del balance electrolítico completo) antes de tomar una decisión terapéutica. Y por la misma razón se debe pensar en ello al adaptar un tratamiento con medicamentos en curso.
Tomado de Medline Plus: deshidratación 


Especial atención se debe poner en tres grupos de uso excesivamente frecuente y que pueden tener malas consecuencias sobre todo en mayores:
  1. La prescripción de antinflamatorios no esteroideos (AINEs como el ibuprofeno, entre otros), que son especialmente tóxicos para el riñón en caso de deshidratación.
  2. Recordar que el paracetamol es ineficaz para tratar la insolación (en los casos de fiebre) y dosis elevadas pueden repercutir en el hígado. 
  3. Y pensar que para usar un diurético, se debe verificar que la ingesta de líquidos y de sodio son adecuadas.



Lo dicho un tema muy a tener en consideración cuando tenemos mayores a nuestro cargo bien como cuidadores ocasionales bien como profesionales.

Debo ser un nostálgico pero todo esto me evoca a Radio Futura y su "escuela de calor".


martes, 8 de abril de 2014

Agua que no has de beber... ¡No la dejes correr!


No se si cuando se dio nombre a los planetas, el árbol no dejó ver el bosque, y al nuestro le dieron el nombre de Tierra. Sin embargo, si lo caracterizamos por su superficie parece ser que el 75% de nuestro planeta esta cubierto de agua. En cifras se ha calculado que en nuestro planeta hay unos 1.400 millones de km. cúbicos de agua, de ellos, sólo el 3,5 % (34.803 de km3) es agua dulce y, de esta, la mayoría (24.064 km3) se encuentra en forma de hielo, en los polos. 

Puede ser que fueran los primeros viajeros al espacio (astronautas) quienes contemplando el planeta desde el espacio manifestarían que el color predominante del planeta era el azul, rebautizando a la Tierra con el sobrenombre de Planeta Azul, aunque son varios los que lucen de este color. El agua (hidrosfera) y los gases de la atmósfera son sus responsables. Lo pudimos constatar en la foto más famosa divulgada por la NASA tomada desde una distancia de 45.000 kilómetros, un 7 de diciembre en 1972. La foto mostraba la totalidad de nuestro planeta durante el regreso a tierra de la misión Apollo 17 tripulada por Eugene Cernan, Ronald Evans y Harrison Schmitt.


Y el agua me preocupa. Hay quien piensa que hay mucha, "agua que no has de beber déjala correr" dicen bajo su mirada chauvinista de terrícolas autosuficientes.

Creo interesante dibujar los datos referidos a este acuoso planeta con la idea de que no dejemos correr el agua. En ella se ha reunido en imágenes toda el agua de la Tierra representada en espacios esféricos (gotas). La burbuja más grande (de 1,380 km. de diámetro) significa la totalidad del agua del subsuelo, superficial en la tierra y la de la atmósfera. La burbuja mediana (de 273 km. de diámetro) sería el volumen de toda el agua dulce del planeta: todos los ríos, lagos y mantos acuíferos, algunos fuera de nuestro alcance. Y la esfera más pequeña, punto de 56,2 kilómetros de diámetro, es el agua potable de lagos y ríos, principal fuente de agua que utilizamos en todo el mundo.


Para mi que cambia mucho la perspectiva. El agua es necesaria y un bien escaso que hemos de saber usar sin abusar de él. Original planteamiento realizaba esta semana la periodista Margarita Lázaro en la entrada: Por qué te has estado duchando mal toda la vida, en la que aporta afirmaciones como que nos duchamos demasiado, abusando de jabón, de esponja y de agua caliente. Ojo que el lavado de las manos es otro tema.
Es importante reconocer la importancia y el consumo de agua que requiere cualquier alimento que consumimos como nos recuerda FAO. El agua forma parte de cualquier proceso productivo. La necesidad de agua dependerá desde el sistema de riego de la zona agrícola de producción hasta la eficiencia del proceso productivo pero ¿que inversión de recursos hídricos requieren los alimentos?
 
¿Sorprendente verdad? Desde los 7000 litros para un bistec o 2400 para una hamburguesa hasta los 13 litros para un tomate. Pero aún hay otra cuestión que me llama la atención si para un vaso de zumo de naranja se calcula que son necesarios 170 litros o 140 para un taza de café. 

Y ¿Cuántos son necesarios para un refresco? En la búsqueda he dado con una paradoja de la hidratación. La producción de un litro de la famosa bebida de la chispa de la vida se le calcula un consumo entre 2 y 4 litros de agua. Es decir hidrata el cuerpo deshidratando el planeta (¿azul?) Si cada segundo se consumen 18.500 latas o botellas de Coca-cola en todo el mundo (200 países) sus embotelladoras pueden llegar a consumir hasta un millón de litros de agua por día. Imagino que este fenómeno es independiente del nombre de la empresa. 


Y rizando el rizo ¿cuanta agua es necesaria invertir para producir un litro de agua embotellada? Según la International Bottled Water Association, las empresas de EE.UU, necesitan 1,39 litros para hacer un litro de agua. ¡Que desperdicio! Por suerte el agua de red de nuestro país muestra una buena calidad. Y si alguien quiere trasladar el agua de red en botellas de plástico le aconsejo esta documentada entrada en el blog Gominolas de petroleo donde podrás descubrir ventajas y limitaciones para su uso.

Tanta agua, me ha sugerido una de las melodías más sensibles jamás escrita: "La mer" de Charles Trénet de la cual os copio una versión original del mismo autor, aunque se han documentado más de 400 versiones.