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viernes, 20 de enero de 2017

Llevar los vegetales a la escuela



La inquietud por una alimentación adecuada y saludable no es novedad pero quizás cada vez más está más presente en el interés que las personas manifiestan por aumentar su calidad de vida. Por ello el ámbito sanitario, el entorno familiar, los medios de comunicación y, como no, el mundo de la educación se hacen eco de ello. La escuela está en la encrucijada de cualquier tema que socialmente sea considerado relevante. Pero cualquier responsabilidad educativa debe ser compartida entre escuela y familia o familia y escuela que lo mismo da que da lo mismo, si queremos que el aprendizaje para una alimentación saludable sea efectivo.

Sería importante incorporar de forma primordial y efectiva las competencias en alimentación para capacitar a los escolares en el complejo bagaje de manejarse en la vida. Aunque manejarse en la vida tiene tantos sentidos como personas intenten explicarlo. Mi padre lo definía de forma pragmática cuando opinaba sobre una persona y enjuiciaba su valía según tuviera o no, a su parecer, "mundología". Yo pensaba que era un término creado por él hasta que descubrí la palabra en un diccionario de lengua española. La RAE define mundología como la experiencia de la vida y habilidad para conducirse en ella y en las relaciones sociales. 

Por supuesto que una sociedad mejor formada en conocimientos, habilidades y actitudes alimentarias puede estar más sana y capacitada para afrontar problemas y puede ser más feliz. Lo mismo o más se podría afirmar si mejoráramos las competencias para desarrollar activos de salud. En alimentación sabemos el qué y a hora el acento deberíamos ponerlo en el cómo. En los puntos débiles del qué (aquello más complejo de introducir en los escolares) encontramos a los vegetales: legumbres, frutas, verduras y cereales integrales.
La OMS sugiere que una ingesta diaria superior a 400 g de frutas y verduras en un contexto dietético bajo en grasas, azúcar y sal, reduce el riesgo de algunas enfermedades crónicas.

Os comparto tres materiales interesantes para llevar los vegetales a la escuela: uno editado por la Joint Research Center for Policy Report de la Comisión Europea, otro del Gobierno Canario y una tercera iniciativa de los dietistas-nutricionistas españoles. ¡Atención que el orden de los factores NO altera el producto!

¿Qué medidas funcionan para aumentar el consumo de frutas y hortalizas en las escuelas? 

Desde un punto de vista práctico las intervenciones realizadas en la escuela pueden llegar a grandes grupos de niños de todas las clases sociales, y los mensajes aprendidos pueden llevarse a casa y tener efecto en la familia. Los vegetales, en general y, las frutas y verduras, en particular, conforman el núcleo de una alimentación saludable. 

Una revisión de estrategias aplicadas en el ámbito escolar revisa los tipos de acciones, el número y los componentes que pueden hacer más exitosas las actividades para estimular el consumo de frutas y verduras entre los escolares. 

Entre ellos, a parte de aquellos medios que proporcionan información sobre alimentación saludable,  cabe destacar  el aprendizaje experimental como son los huertos escolares, las sesiones de degustación, las preparaciones culinarias, visitas y compra  de alimentos.

El texto ha categorizado los componentes clave para la acción según sean educacionales, del entorno o parentelares, o bien modelos mixtos o multi-componente evaluando el rango de intervenciones diversas a realizar.

El segundo, desde el Instituto Canario de Calidad Agroalimentario (ICCA), en relación con el desarrollo del Plan de Frutas y Verduras en los colegios y con la colaboración de la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa y de la Dirección General de Salud Pública de Canarias, han añadido a la degustación por los escolares, un conjunto de Medidas de Acompañamiento del Plan, que consisten en actividades formativas con materiales didácticos, para la realización de talleres (3-5 años,6-9 años,10-12 años) para motivar el consumo de estos vegetales. Y además, que estas acciones se trasladen al entorno familiar y comunitario. En los talleres se abordan aspectos sobre la procedencia de las diferentes frutas, sus características organolépticas, recolección y su repercusión en la salud, con la intención de que los escolares se empoderen y sean agentes de salud. Un estupendo material que sin duda conducirá a los objetivos que se ha planteado.

Y otro material interesante para el entorno escolar sobre otros vegetales lo encontramos bajo el nombre "Conociendo las legumbres" y ha sido el elaborado por el colectivo de dietistas-nutricionistas (Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España y la Academia Española de Nutrición y Dietética) con motivo de la celebración del Día Mundial del Dietista-Nutricionista (24 de noviembre 2016): Guía para el docente  y Cuaderno de actividades, 20 actividades diversas que tocan distintas áreas. Un buen recurso para conocer, jugar y amar las legumbres adaptado a distintas edades o niveles. 


Acceder a la GuÍa
Acceder al Cuaderno





Una buena idea y un buen homenaje al año que ha acabado: 2016 Año Internacional de las legumbres. 





¡Enhorabuena JRC, ICCA y AEND!

miércoles, 7 de enero de 2015

La salud a ritmo de la música



Todos creemos a pie juntillas que la musica ejerce efectos relajantes, excitantes o de otros tipos en los seres vivos. El filósofo griego Platón ya argumentaba que "la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo". Hasta tal punto intuímos su influencia que utilizamos la música para todo: motivarnos, relajarnos, animarnos y desfogarnos. Que la música canaliza y evoca muchos sentimientos (es lo que tiene el arte) ya lo proclamaba Cervantes: "la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu".
 
Fue en 2001 cuando los neurocientíficos Anne Blood y Robert Zatorre de la Universidad McGill en Montreal evidenciaron que la música placentera activa en las personas que la escuchan diferentes regiones del cerebro en su sistema límbico y paralímbico y que se vinculan a respuestas eufóricas mediadas por la liberación de dopamina. Algo parecido a lo que ocurre con el sexo, la comida o las drogas. Aunque es bastante fácil especular por qué el sexo y la comida son recompensados con una oleada de dopamina esto nos hace buscar más, y de esta forma contribuye a nuestra supervivencia y la de la especie. La pregunta sería ¿por qué una secuencia de sonidos se comportan de igual forma? Si bien a ciencia cierta no se conoce el por qué,  una de las teorías más divulgadas se remonta a 1956, cuando  Leonard B Meyer (filósofo y compositor) sugirió en Emotion and Meaning in Music  que la emoción en la música se identifica con la búsqueda, las expectativas y la satisfacción de cumplirlas. Meyer sostuvo que en la música se establecen patrones y regularidades que nos tientan a hacer predicciones inconscientes sobre lo que vendrá después. Si estamos en lo cierto, el cerebro se da una pequeña recompensa, una oleada de dopamina. Este juego entre expectativas y resultados estimularía el cerebro con un fluir agradable de emociones.
 
Así como es lógico, se ha utilizado incluso con fines terapéuticos naciendo la musicoterapia. ¡Música para tratarnos! La musicoterapia supone el uso pautado de la música y sus elementos como una intervención en ambientes medicos, educativos y cotidianos con individuos, grupos, familias o comunidades, buscando optimizar su calidad de vida y mejorar su salud fisica, social, comunicativo, emocional e intelectual y su bienestar. Todo ello muy loable pero aquí  me ha asaltado una duda ¿cuál es su poder curativo? y sobre todo, queriendo separar la paja del grano, ¿cuánta evidencia científica disponible existe que avale su eficacia para según qué enfermedades?


Dando un paseo por la redes, me encuentro con el equipo de Murcia Salud que intentaba responder a una pregunta semejante aplicada a los recién venidos (cómo el año que ahora empieza): ¿Existe evidencia científica del efecto de la musicoterapia en neonatos? Si bien reconocen la limitada evidencia existente sobre la efectividad de la aplicación de música en la mejora de parámetros fisiológicos y de comportamiento de bebés ingresados en Neonatología.

Hospital del Vinalopó alentando
a moverse con música
Pero una revisión publicada en 2014 sobre revisiones sistemáticas sobre ensayos clínicos aleatorizados (ECA) ha llamado mi atención tanto por su exhaustividad como por su metodología. Incluye finalmente 21 estudios realizados entre 1995 y 2012 (16 revisiones Cochrane): ocho estudios  sobre "trastornos mentales y del comportamiento"; dos sobre "enfermedades del sistema nervioso" y "enfermedades del sistema respiratorio" y uno correspondiente para cada uno de estos epígrafes "enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas", "enfermedades del sistema circulatorio" y "embarazo, el parto y el puerperio".

En él se evidenció que el tratamiento con musicoterapia mejoró los siguientes procesos:
  • el funcionamiento global y social en la esquizofrenia y/o trastornos mentales graves, 
  • la marcha y las actividades relacionadas en la enfermedad de Parkinson,
  • los síntomas depresivos y 
  • la calidad del sueño.  
Si bien la musicoterapia puede que tenga potencialmente margen de mejora para otras enfermedades, no existe suficiente evidencia para afirmarlo contundentemente en la actualidad.

Algunas sugerencias musicales de los terapeutas especialistas pueden ser lanzadas sin temor ya que según el mismo estudio citado no se ha notificado ningún efecto adverso específico o fenómeno perjudicial en ninguno de los estudios revisados y la musicoterapia fue bien tolerada por casi todos los pacientes.
  • Obras como los "Nocturnos" de Chopin, el "Preludio para la siesta de un Fauno" de Debussy y el "Canon en Re" de Pachelbel, para el insomnio,
  • "Música acuática" de Haendel, el "Concierto para violín" de Beethoven y la "Sinfonía Nº 8" de Dvorak para la depresión,
  • El “Concierto de Aranjuez” de Rodrigo, "Las cuatro estaciones" de Vivaldi y la "Sinfonía Linz k425" de Mozart para la ansiedad.
  • Temas como "Sueño de Amor" de Liszt, la "Serenata" de Schubert o el "Himno al Sol" de Rimsky-Korsakov para aliviar dolores de cabeza.
¡Una terapia complementaria que ayuda y no daña! ¿Que más se puede pedir?

Os dejo este fabuloso resumen de la Historia de la música plasmado magistralmente en apenas 7 minutos, toda una joya de síntesis.



lunes, 17 de noviembre de 2014

De catarros, vitamina C y zumos naturales ¿Que hay de nuevo?


Por fin se ha hecho lugar entre nosotros el frio o sino, al menos, la bajada de temperatura. Tenía ganas de que acabara este verano de casi seis meses que hemos tenido. Pero observo que al mismo tiempo que el frío acampa entre nosotros los catarros o resfriados y gripes se dejan ver y sentir en nuestro alrededor.

En las conversaciones con los compañeros oigo referirse a todo proceso de árbol respiratorio como gripe y seguro que alguien comentará en unos meses que ha padecido varias gripes en este periodo de tiempo.

¿Sabemos distinguir los sintomas de un resfriado común de los de la gripe?



Y ¿qué podemos hacer para evitar estos problemas de salud?
La primera reflexión que quiero hacer parece obvia pero es necesaria: los catarros y los resfriados son infecciones virales. Esto significa que se transmiten, por contacto personal o bien a través del aire, de unas personas a otras y que si ahora las observamos con mayor frecuencia seguramente se debe a que en este periodo del año. por el frío, solemos hacinarnos en lugares cerrados y, posiblemente, menos ventilados.

Realmente los catarros y los resfriado (a pesar de su nombre) no se producen por el frío sino que coinciden con él. Para que nos entendamos, si tomamos como ejemplo los investigadores que viven por largas temporadas en la Antartida (con temperaturas bajo cero) no no tienen porque sufrir resfriados ni gripes a menos que llegue un nuevo sujeto enfermo y ... "se lo pegue". El contagio se produce por el contacto personal o bien a través de pequeñas gotitas de saliva que se emiten al hablar, toser o estornudar y que sirven de transporte de los microorganismos que se hallan en las vías respiratorias. Puestas así las cosas la principal conclusión a la que debemos llegar es que lo más importante  para evitar estos resfriados es minimizar la exposición al virus más que abrigarse. 

Las medidas simples más efectivas para disminuir el contagio son: lavarse de forma correcta las manos, debiendo ser cuidadoso al compartir artículos o instrumentos con personas que estén contagiadas, ponerse una mascarilla y saber estornudar.

Photobucket
Por cierto en Japón,donde son muy considerados con los vecinos cuando se resfrían o tienen gripe, no quieren ir lanzando microbios a diestro y siniestro por ahí, y son grandes utilizadores de las mascarillas. Por otra parte el que no está infectado tampoco quiere contagiarse, así que se pone su mascarilla y sale protegido a la calle. Sinceramente creo que tienen muchísimas más posibilidades de pasar el invierno sin estornudar  que nosotros.


Y ¿que dice la ciencia sobre la vitamina C y los resfriados comunes?

Para comenzar, la vitamina C puede únicamente servir en caso de resfriado si una persona tiene niveles bajos de este nutriente, esto es, la vitamina C es necesaria e importante para tener unas buenas defensas pero sólo hasta cierto punto a partir de cierta dosis no se incrementa el efecto. En general, basta satisfacer los requerimientos diarios de vitaminas y minerales consumiendo una dieta equilibrada (una naranja de de esas que entran 5 en un quilo es suficiente para cumplir este menester).

Desde que fue aislada en los años treinta, la vitamina C se ha propuesto para el tratamiento de las infecciones respiratorias. Fue particularmente popular en la década de 1970, cuando el doble premio Nobel Linus Pauling concluyó a partir de los ensayos controlados que la vitamina C podía prevenir y aliviar el resfriado común. 

Una revisión Cochrane examinó 31 estudios sobre el efecto de la vitamina C y concluyó que:
  • un consumo regular vitamina C (>2 g/día) no aumenta la capacidad de una persona para evitar los resfriados, manifestando la misma predisposición. Sin embargo, en personas que viven en ambientes fríos o que realizan deportes duros, tipo maratón o esquí, los aportes extra de vitamina C sí pueden reducir la incidencia de resfriados.
  • la vitamina C acorta ligeramente la duración del resfriado. Si en un adulto la media de días de un resfriado es de 12 días, disminuiría a 11 días si esa persona alcanza los requerimientos recomendados de vitamina C a diario. Además, parece aliviar en parte los síntomas del resfriado, actuando a distintos niveles de la actividad inmunológica de los linfocitos, aumentando la integridad de las membranas mucosas, etc.
  • aumentar el consumo de vitamina C una vez contraído el resfriado no tiene ningún efecto sobre él. 
Entonces  ¿me tomo un vaso de zumo de naranja a diario? 
  • Lo primero que cabe destacar es que en contra a la creencia popular, "la vitamina C se conserva adecuadamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor de la bebida pueda volverse más amargo", es decir se pierde poco a poco, pero no al extremo de tener que ingerirlo en pocos minutos. 
  • También cabe recordar que a pesar de la buena prensa de los zumos naturales no debemos abusar de ellos, representan un cúmulo importante de azúcares. En el año 2013, tanto la Universidad de Harvard como el American Institute for Cancer Research aconsejaron limitar la ingesta de zumos a un máximo de un vaso pequeño al día
  • "Medline Plus" advirtió en 2010 de que los adultos podríamos llegar a engordar 5 kg al año si tomáramos dos vasos de zumo de naranja (casero o 100%) al día manteniendo estable nuestra ingesta y ejercicio habitual. En el 2013, dos estudios más observaron relación entre la ingesta de zumos y el riesgo de padecer exceso de peso o diabetes tipo 2



lunes, 8 de septiembre de 2014

Alimentos ecológicos versus convencionales



(Re-escribiendo el post: "Una decepción muy natural".  Una actualización necesaria)

La ciencia avanza a base de estudios y demostraciones por lo que siempre está construyéndose.  Y de vez en cuando las nuevas aportaciones hacen que debamos replantearnos algunas cuestiones. Decir no se conoce, me he equivocado o rectificar ante nuevas evidencias son tres cosas buenas para las personas y también para la ciencia. Todo esto viene a cuento porque en este verano de 2014 una revisión sistemática con metaanálisis ha dado un vuelco a lo que hasta ahora otras revisiones habían estimado. La versatilidad que permiten los blogs hacen incuestionable la decisión en un momento dado de poner al día una entrada. 

El “cuerpo” siempre me ha pedido apostar por los alimentos “naturales, ecológicos u orgánicos”. Parecía lógico para la razón, coherente con nuestra naturaleza y gratificante para mis anhelos. Estos alimentos debían ser mucho mejor o al menos, menos malos que sus homólogos convencionales. Pero hasta hace unos meses (julio del 14), la ciencia no lo tenía tan claro.

En el año 2010 un artículo aparecido en la revista American Journal of Clinical Nutrition que analizaba todo aquello publicado en los previos 50 años (entre 1958 y 2008) me dejó sorprendido. El estudio concluía que: "de la revisión sistemática realizada, se carecía de pruebas sobre los efectos que para la salud (relacionados con la nutrición) se derivaban del consumo de alimentos producidos orgánicamente".

Dos años después (septiembre de 2012),  la revista  Annals of Internal Medicine publicó otra revisión sistemática realizada por investigadores de la Universidad de Standford, que recogía las publicaciones sobre el tema entre 1966 y 2011. Tras incidir que la heterogeneidad, limitación numérica y sesgos de publicación podían estar presentes, concluían que: "la literatura publicada carecía de evidencia sólida de que los alimentos orgánicos fueran mucho más nutritivos que los alimentos convencionales. Sin embargo, evidenció algo que parecía más obvio, que el consumo de alimentos orgánicos podía reducir la exposición a los residuos de pesticidas y bacterias resistentes a los antibióticos".

Y ahora (2014), una revisión sistemática con metaanálisis publicada en British Journal of Nutrition pone encima de la mesa que las concentraciones de una gama de antioxidantes, entre otros micronutrientes, era sustancialmente mayor en los cultivos orgánicos (entre un 19 y un 51% mayores según tipo), y por otra parte, que la frecuencia de presencia de residuos de plaguicidas en los cultivos convencionales era cuatro veces mayor, conteniendo concentraciones significativamente altas de cadmio.

¿Que ocurre con lo que nos comemos? Hace apenas 15 días la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) presentaba en su revista OCU-Compra maestra un análisis de unas 90 piezas, tanto de fruta (peras, manzanas y fresas) como de hortalizas (lechuga, tomates y calabacines) en las que buscaron 350 pesticidas diferentes. Los hallazgos: la concentración detectada se mantuvo en el límite legal o por debajo de él, sin embargo un 64% de las piezas tenían dos o más pesticidas. La preocupación que manifiestan: la posibilidad de un "efecto coctel" que podría potenciar los efectos tóxicos de estas sustacias en el organismo. Sus recomendaciones: lavar la fruta y la verdura durante más de un minuto y secar con papel de cocina o pelarlos; utilizar vegetales de temporada y consumir productos de agricultura ecológica con sello de garantía aunque eso no exime de hacer una adecuada limpieza para eliminar suciedad y gérmenes patógenos.


En OCU-Compra Maestra - n°395 - sept/2014: Pesticidas en frutas y verduras

Pero antes de entrar a ello y, estando en época de crisis, no puedo dejar de constatar una realidad tangible su coste. Lo intuimos todos, lo podemos justificar y además, estamos dispuestos a asumir un mayor gasto, dado que la salud no tiene precio.




Así, con datos de mercado publicados por el ministerio  de agricultura español en 2010, queda muy claro que los productos ecológicos encarecen la cesta de la compra. Para los curiosos copio a continuación una tabla resumen en la que  huevos, postres lácteos, el aceite de oliva y las pastas alimenticias alcanzan las mayores divergencias.




Por último, pero no por ello menos importante, podríamos referirnos al sabor ¿son más sabrosos? Parece ser que el sabor no depende tanto de cómo se ha cultivado sino más bien del momento de maduración y recolección del producto.




Independientemente existen muchas ideas originales para la opción de montarse un huerto en el balcón, sencillo y contagioso como nos reseña este artículo de El País.  

Llegados a este punto y buscando opiniones validas he encontrado dos científicos cuyas aportaciones son claras para un buen debate. Un dialéctico duelo de titanes dan argumentos para seguir pensando en esto temas.





Por una parte J Miguel Mulet (@jmmulet), profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, bloguero de Tomates con genes/ El blog de J M Mulet en Naukas, y autor de "COMER SIN MIEDO. Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación en el siglo XXI". Mulet ha investigado a fondo la alimentación ecológica y rechaza algunas de las bondades que se le atribuyen y para mayor provocación, se declara defensor de los alimentos transgénicos. Os paso un artículo que creo lo retrata muy adecuadamente.
El aboga por los controles y la seguridad que le ofrecen los avances tecnológicos en tanto en cuanto son más rigurosos para los productos convencionales que para los ecológicos.



Todo un mundo por descubrir: los disruptores endocrinos
Por otra parte tenemos a Miquel Porta (@miquelporta)catedrático de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona, investigador del IMIM y profesor del Máster de Agricultura Ecológica de la Universidad de Barcelona. Sus principales áreas de investigación son: la epidemiología clínica y molecular del cáncer de páncreas; las causas y consecuencias del retraso en la detección del cáncer; y el impacto sobre la salud de los Compuestos Tóxicos Persistentes. Os aporto una  entrevista en la revista Agricultura Ecológica.
Queda mucho camino que andar, que debatir y se requiere de mucho sentido común para tomar decisiones de forma coherente. Los diferentes posicionamientos y conocimientos, como la ciencia en si misma, tienen muchas lagunas y por lo tanto, sorpresas que ofrecernos.